Tier 3, ¿el eslabón débil de la cadena?

Escrito en caucho
Carlos González.
Mayo 22, 2024
Font size:
Imprimir

Aunque pareciera que la industria manufacturera consiste únicamente en empresas que producen artículos en forma masiva, en realidad, y a nivel general, solemos dividir la carga de trabajo en tres rubros:

Los fabricantes Tier 1, que son grandes armadoras, conocidos como Fabricantes de Equipos Originales (OEM por sus siglas en inglés), y donde caben las principales marcas que vemos en el mercado, desde las de refrigeradores hasta las de automóviles; los Tier 2, por otro lado, fabrican piezas y aparatos muy específicos para los Tier 1, por ejemplo, sistemas de frenado o interiores de vehículos.

Y luego están los Tier 3, que son proveedores de plástico, metal, microcomponentes o piezas muy específicas que, aunque son parte vital de la cadena de producción, no son responsabilidad directa de las grandes empresas. Y es aquí donde hay que hacer una pausa sobre cómo se está incorporando este rubro a las nuevas cadenas de producción que llegan al país.

En México tenemos bien documentado cuánto aporta nuestra industria y de dónde viene el capital; por ejemplo, sabemos que la manufactura representa el 18% del Producto Interno Bruto (PIB), de los cuales, aproximadamente 36 mil millones de dólares representan la inversión extranjera directa, de acuerdo con la Secretaría de Economía.

Pero lo que no sabemos es cuántas unidades Tier 3 hay en el país y cómo se están incorporando al fenómeno del nearshoring, qué tipo de apoyos están recibiendo para escalar o modificar sus procesos y de qué manera están integrando tecnología al ritmo de la demanda del sector. No hay cifras, estudios o sondeos públicos que nos expliquen estas particularidades de los proveedores locales con respecto a la relocalización de empresas. 

Solo sabemos que son parte de la cadena de producción. Esta falta de información significa un sesgo grave, pues, aunque muchas veces representan la cara de lo hecho en México, también se ubican en el escalón más vulnerable de la cadena productiva.

En Hultek, donde normalmente nos ubicamos en Tier 3 o Tier 2 de las cadenas de proveeduría de nuestros clientes, nos hemos percatado de los retos que conlleva ser una Pyme que se aventura a una línea productiva de gran escala. 

Cuando una OEM o gran consorcio llega a México, este acostumbra traer a sus propios proveedores -aun cuando no son parte de la región-, y pese a que se habla de sustitución de importaciones, no siempre se logra integrar al fabricante mexicano de la mejor manera.

Las Pymes que viven esta realidad tienen apenas una esperanza de vida de alrededor de 9 años, según cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), pero si ponemos la lupa más cerca del renglón, encontramos que su tiempo se acota porque son las que menos pueden acceder a créditos, y por ende, muestran un rezago tecnológico y de infraestructura para dar soporte a la demanda que se les exige.

En ocasiones, esto impide a las Pymes dar el salto hacia una responsabilidad mayor o al mercado exportador, por no cumplir con las certificaciones o la capacidad productiva que solicita la OEM.

La Asociación de Emprendedores de México señala que 34 % de las Pymes en el país fracasan debido a una falta de cultura organizacional y administrativa que les enseñe a hacer eficientes sus procesos y no solo a invertir capital.

Entonces, ¿qué podemos hacer para incorporarlas y que se mantengan activas? Desde el esfuerzo de algunos clústers, como el CLELAC, hemos encontrado algunos programas que nos permiten acercar a la Pyme a la profesionalización de forma gradual.

Para que las Pymes puedan lograr un éxito como Tier 3 dentro de su sector, se requiere de cambios de visión que a veces tienen que comenzar con los propios directivos, quienes necesitan aprender a agrupar a la empresa como tal y dejar atrás la estructura de negocio familiar.

Los cambios pueden ser de mentalidad, de infraestructura o de organización administrativa, pero lo que sí podemos confirmar, es que todos los que hemos estado ahí requerimos del apoyo que a veces encontramos en un clúster, en una asesoría externa o incluso en aquellos que se han visto en la misma situación. 

Y si en la ecuación sumáramos otros ogranismos gubernamentales, incentivos y otras iniciativas de carácter público, esta historia sería mucho más sencilla y hablaríamos de un Tier 3 sólido, como lo necesitamos.

Descubre las últimas novedades de la industria en nuestra edición impresa, disponible en formato digital.

Ver todas las ediciones