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Manufactura  Envase y embalaje 

AIM lanza iniciativa para mejorar la cadena de valor y la economía circular

Por Redacción. Septiembre 2020

Con el apoyo de la Asociación de Marcas Europeas (AIM, por sus siglas en francés), más de 85 empresas y organizaciones de la cadena de valor de envases, se unieron con  el objetivo de analizar si la tecnología digital puede mejorar el proceso de clasificación y las tasas de reciclaje de calidad de los envases para impulsar la economía circular.

Uno de los principales retos esta estrategia en materia de envases, es optimizar la clasificación de los residuos posconsumo identificando con precisión los envases, lo que mejoraría la calidad y la eficiencia del reciclaje. 

Las marcas de agua digitales pueden evolucionar el modo de clasificar envases en los sistemas de gestión de residuos, ya que ofrecen nuevas posibilidades que en este momento no son viables con las tecnologías actuales. 

El hallazgo se dio a conocer en el marco del programa New Plastics Economy de la Fundación Ellen MacArthur, que investigó diversas innovaciones para mejorar el reciclaje posconsumo. Los resultados del proyecto indican que las marcas constituyen la tecnología más prometedora, que cuenta con el apoyo de gran parte de los actores interesados y que supera la demostración conceptual básica en una línea de clasificación de prueba. 

La industria se ha incorporado para facilitar la fase siguiente, llamada “HolyGrail 2.0”, que impulsará la iniciativa en toda la cadena de valor con un alcance y una escala superior. 

En esta fase se pondrá en marcha un proyecto piloto industrial a fin de demostrar la viabilidad de las tecnologías de marcas de agua, para mejorar la precisión del proceso de clasificación de envases y la calidad del reciclaje, además de ofrecer un argumento comercial para su utilización a gran escala.

Michelle Gibbons, directora general de la AIM, señaló que los tres elementos fundamentales son la innovación, la sostenibilidad y la digitalización, que se combinan para cumplir el objetivo del Pacto Verde de promover una economía limpia, circular y neutra.

“Es muy positivo ver el interés en todos los ámbitos del sector y poder aunar la experiencia técnica de toda la cadena de valor, desde los propietarios de marcas y minoristas hasta los transformadores, los programas de responsabilidad ampliada del productor, los sistemas de gestión de residuos o las empresas de reciclaje, entre otros ámbitos. La colaboración es la vía para cumplir los objetivos de economía circular de la Unión Europea”, afirmó.

Las marcas de agua digitales son códigos imperceptibles, del tamaño de un sello postal, que cubren la superficie de los envases de bienes de consumo. Pueden contener diversos atributos, como la información del fabricante, número de referencia del producto (número SKU), tipo de plásticos utilizados y composición de objetos de múltiples capas, uso alimentario frente a uso no alimentario, etc. 

Una vez que el envase ingresa en la planta de clasificación de residuos, la finalidad es detectar y decodificar la marca de agua digital con una cámara de alta resolución estándar en la línea de clasificación, que a su vez lo podrá clasificar y derivar a los flujos correspondientes basándose en los atributos transferidos. 

Con lo anterior, se mejorará la eficiencia y la precisión de los flujos de clasificación y, por tanto, la calidad del reciclaje, lo que aportaría beneficios a toda la cadena de valor del envase. 

Además de este “pasaporte digital de reciclaje”, las marcas de agua digitales también podrían utilizarse en otros ámbitos, por ejemplo, participación de los consumidores, visibilidad de la cadena de suministro y operaciones del comercio minorista.


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