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Estado de México/Puebla

Automotriz  Manufactura  Tecnología 

Procesos de producción especializan a la industria manufacturera

Por Israel Molina. Noviembre 2020

Hace 10 años, la economía mexicana dependía en forma creciente de las exportaciones petroleras; hoy en día lo que sobresale son las exportaciones manufactureras que realizan un creciente número de empresas. En ese periodo, la economía mexicana se caracterizaba por una extraordinaria protección respecto a las importaciones; hoy en día, la economía está virtualmente abierta, lo que implica una competencia por parte de importaciones del exterior con los productores nacionales. En otras palabras, la economía mexicana está experimentando una profunda transformación en sus estructuras.

En el momento actual, la liberalización comercial está incidiendo, de una manera gradual, en la planta productiva nacional. En la medida en que las empresas encuentren maneras de competir en el nuevo contexto, se podrán evitar quiebras y situaciones de desempleo masivo en algunos sectores industriales o regiones del país.

En la medida en que las empresas en un país enfrentan un entorno que las obliga a competir en los mercados internacionales, la tecnología se vuelve una preocupación preponderante no sólo del gobierno, sino también de las empresas mismas. Hay entonces muy buenas razones por las que el gobierno, junto con las empresas, tiene que propiciar las condiciones idóneas para la inversión en tecnología. Son las empresas las que tienen que tomar decisiones por su propia conveniencia, constituyendo el gasto en innovación tecnológica un "seguro de vida" indispensable para ganar mercados o enfrentar la competencia. El cómo hagan esos gastos y en qué medida los consideren importantes depende del ambiente en que se hallen situadas.

Dentro de la peculiaridad de cada empresa, se puede señalar, sin embargo, que les conviene invertir en tecnología por las siguientes razones: 

  • Empresas pequeñas podrían innovar porque están dispuestas a "jugársela" en una nueva oportunidad que perciben en el mercado.
  • Las empresas pequeñas que se ubican en una actividad productiva o en una industria sumamente competitiva y con un contexto cambiante, invierten en tecnología porque la innovación es la única manera de afrontar las amenazas.
  • Tanto en empresas pequeñas como en las medianas o grandes se podría estar invirtiendo en innovación debido a las estimaciones sobreoptimistas subjetivas dadas por un entusiasta grupo de inventores o empresarios. En este caso el resultado de la inversión es bastante incierto.
  • En empresas grandes –con departamentos de investigación y desarrollo y que cuentan con recursos tanto materiales como humanos para realizar innovaciones– que se hallan en mercados sumamente competidos y que no arriesgan la existencia de la empresa si los proyectos no resultan exitosos.

 

Un ejemplo de esta situación es la empresa Autoliv, en el Estado de México, dedicada a la fabricación de cinturones de seguridad para la industria automotriz, las líneas de producción cuentan con maquinaria de punta y sus más de 2,600 colaboradores se califican como mano de obra de alta calidad debido a su preparación y constante capacitación dentro de la planta, siendo proveedores de las principales armadoras a nivel global.

Pedro Damián Velázquez, gerente de producción de Autoliv, comentó que se fabrican alrededor de 35 millones de piezas al año, exportando el 85% de la producción. Su participacion en el mercado es del 41% a nivel global y operan en 27 países alrededor del mundo.

“En Autoliv mantenemos el más alto nivel de calidad en la industria. Hace dos años establecimos nuestro centro técnico en la planta para mejorar el diseño y desarrollo de nuestros productos. También, tenemos nuestro laboratorio para hacer todas las pruebas necesarias y cumplir con los estándares de calidad y seguridad”. 

Agregó que “a lo largo de la historia, en Autoliv hemos recibido diferentes premiaciones por parte de nuestros clientes y también certificaciones que nos ayudan a aumentar nuestra producción”. 

Asimismo, DANA Toluca, empresa dedicada a la manufactura de conjuntos corona piñon y flechas que son componentes importantes del eje tracero para camiones de especialidad comercial como tractos o autobuses, repartidores, ha realizado fuertes inversiones en tecnología para mantenerse a la vanguardia.

Ernesto Lara, gerente de la planta de DANA en Toluca, expresó que la maquinaria con la que se cuenta para realizar estos procesos de producción son parte de una fuerte inversión por el grupo para entregar al cliente la calidad que requiere, así como la durabilidad y satisfacción, puesto que sus clientes son armadoras de alto rango a nivel mundial. “Por ello, las 260 personas que laboramos en esta planta recibimos capacitación constante en cuanto a la operación de máquinas y la adopción de conocimiento para las nuevas tecnologías en nuestros procesos de producción”. 

DANA planta Toluca cuenta con las certificaciones IATF 16949, ISO 14001 e ISO 45001, así como el CTPAT, entre otras para poder exportar a EE.UU. 

Por otra parte, la empresa de capital asiático JSP, dedicada a la elaboración de espumas plásticas de ingeniería para la industria automotriz que aligera los coches y el rendimiento sea mejor y ayude a reducir la contaminación. Con más de 20 años en México, son líderes en la producción de polipropileno expandido y recientemente polietileno expandido. Manejan áreas de empaques y piezas cortadas ayudando a encontrar nichos de mercado en diferentes áreas y aplicaciones. 

Ramiro Escobedo, director general de JSP, agregó que el personal de esta planta es mexicano y que cuentan con un conocimiento amplio, lo que les ha permitido desarrollarse y crecer a nivel nacional, proveyendo a todo el mercado mexicano. “Pensando en el desarrollo de JSP estamos trabajando en el desarrollo de nuevas aplicaciones, nuevos usos de nuestro material de espuma tan ligera, trabajamos en el futuro”, finalizó. 

El futuro desarrollo tecnoindustrial deberá tener presente la apertura de la economía mexicana y la necesidad de un cambio en el papel del gobierno. Por lo que respecta a lo primero, la eliminación de esquemas de protección a la industria y la liberalización del comercio obligarán al sector productivo a modernizarse y a elevar su productividad. Este proceso de ninguna manera es gratuito, sólo sobrevivirán aquellas empresas que logren ser competitivas a nivel internacional.

Dentro de este nuevo esquema, la tecnología es un factor clave; utilizarla y, hacerlo eficientemente, son imperativos para el desarrollo futuro de la industria y el país. 

La competencia en el mercado global será cada vez más feroz y, sin duda alguna, el avance y desarrollo tecnológico es una de las herramientas más importantes para poder enfrentarla. En lo referente a lo segundo, se precisa de un cambio en el actuar gubernamental para crear condiciones y ambientes que faciliten una operación de los mercados con el fin de que la tecnología embone con el desempeño industrial y con actividades conexas. 

El cambio tecnológico debe incorporarse a estructuras productivas y administrativas, creando así una retroalimentación con el propósito de favorecer la modernización del país, su incorporación exitosa a la economía global y el aumento generalizado en el nivel de vida de la población.


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