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Livingston identifica riesgos y oportunidades para las empresas que utilizan el nuevo acuerdo T-MEC

Por Redacción. Octubre 2020

Cuando los representantes de México, Estados Unidos y Canadá se reunieron para firmar el Tratado entre los Estados Unidos Mexicanos, los Estados Unidos de América y Canadá (T-MEC) el 30 de noviembre de 2018, la mayoría asumió que el acuerdo sería implementado de manera inmediata. Sin embargo, pronto se hizo evidente que existiría un largo periodo de negociaciones internas por parte de Estados Unidos que proporcionarían a las compañías por todo el continente, la oportunidad de prepararse para los cambios que traería el tratado. 

En efecto, la implementación oficial del nuevo tratado de libre comercio no sucedió sino hasta el 1.º de julio de 2020 –19 meses después de su firma–.  Aún con el paso de tanto tiempo, existen numerosas empresas en México que no se encuentran preparadas para enfrentar los cambios que trajo el T-MEC

Un sinnúmero de líderes de negocio asumen que el T-MEC es simplemente una continuación del hoy extinto TLCAN; que las reglas, documentación y procesos son idénticos, y que el nuevo acuerdo representó simplemente renombrar al anterior. 

“Varias empresas se han acercado a nosotros, de manera pasiva, preguntando si hay algo que deban saber acerca del nuevo acuerdo”, explicó Rody Camacho, director de Consultoría en Comercio Internacional de Livingston International, una empresa de Consultoría en Comercio Internacional y Agencia Aduanal Norteamericana, con 75 años de experiencia. “La respuesta rápida es sí, sin embargo, la respuesta real sería mucho más compleja”. 

Camacho, quien tiene base en la oficina de Livingston en Ciudad de México, es parte de un amplio equipo de consultores ubicados en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México, quienes han trabajado de manera diligente en meses recientes, apoyando a empresas del sector manufacturero, incluyendo compañías de la industria automotriz, involucradas en operaciones transfronterizas frecuentes. 

Muchas de estas empresas han tenido que llevar a cabo cambios significantes en sus procesos de calificación de bienes para obtener un trato preferencial arancelario, bajo el T-MEC.  Mientras que los cambios en el sector automotriz han sido lo más comentados, definitivamente no ha sido esta la única industria con cambios en Reglas de Origen. Importadores de los sectores químicos, textil y confección, caucho, plástico, acero y aluminio han sufrido también impactos en los criterios de elegibilidad. 

“Estas son las reglas que determinan si un bien califica para preferencias arancelarias, y varias compañías han asumido que, si sus productos calificaban bajo el TLCAN, también califican para el T-MEC, sin embargo, no es necesariamente así,” comentó Camacho. 

El resultado es un alto nivel de riesgo financiero. Empresas que fracasan en sus procesos de solicitud y recalificación, pueden enfrentar multas importantes impuestas por la autoridad mexicana, si han aplicado preferencias arancelarias a productos inelegibles. 

Y no son únicamente los importadores quienes se encuentran en riesgo. Bajo el T-MEC, los exportadores tienen la opción de certificar bienes para obtener un trato arancelario preferente. Sin embargo, exportadores quienes califiquen productos de manera incorrecta, corren el riesgo de enfrentar penas por contrabando, las cuales pueden representar sanciones penales y multas de hasta el 150% del valor de la mercancía.     

“Por esto es crítico trabajar con un aliado que comprenda la complejidad y particularidades del tratado al llevar a cabo la solicitud de pruebas de origen, y determinar la elegibilidad de los bienes,” refirió Camacho, no todo es solamente acerca de evitar riesgos. “Puede haber oportunidades para aprovechar significantes reducciones en costos, debido a que algunos productos podrían no haber calificado bajo el TLCAN, pero ahora califican para el T-MEC”.       

Para varias compañías, el proceso inicial de solicitud y calificación es solo el comienzo de una labor permanente.  En diversos casos, los cambios normativos y exclusiones/excepciones en políticas comerciales pueden crear nuevos riesgos y oportunidades, de este modo Livingston emplea herramientas tecnológicas propias para apoyar a empresas en el seguimiento, administración, y a adaptarse apropiadamente a estos cambios. 

Livingston, quien cuenta con aproximadamente 100 oficinas, incluyendo varias cerca de la frontera entre los Estados Unidos y México, diariamente proporciona asesoramiento crítico y oportuno a empresas involucradas en el comercio internacional, además de facilitar la administración de la documentación aduanal. 

 

 

 

MÁS INFORMACIÓN

Para saber más acerca del impacto del T-MEC, visite, https://view.livingstonintl.com/t-mec. Para conocer más de Livingston, visite www.livingstonintl.com/mexico


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