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La transición energética: oportunidad estratégica para el B2B

Por Redacción. Septiembre 2020

Así como otros mercados, México atraviesa un periodo de transición en el que las empresas que gozaban de flexibilidad en el pasado, ahora deben ser muy cuidadosas en el cumplimiento de las actuales condiciones. Lo anterior es un efecto derivado en los cambios normativos a nivel nacional. 

Son las compañías de energías limpias las que podrían encontrar más obstáculos de cara al futuro. Desde el rotundo éxito de las tres subastas de energía renovable en 2016 y 2017 (que permitió el ingreso de proyectos de carácter eólico y solar, así como de firmas como: Green Power, SunPower y JinkoSolar) no ha habido avances significativos en la materia. 

Moodys -la agencia de calificación de riesgo financiero- señaló que el no incluir un marco de energía renovable en la política energética fue una de las razones por las que la calificación de México cayó de A3 a Baa1 el pasado abril. No obstante, pese al escenario negativo, el país da señales de que este mercado explotará a largo plazo. 

No hay que perder de vista que tanto la Ley de Transición Energética como la Ley General de Cambio Climático, tienen como objetivo la producción del 30% de energía renovable en 2021, y 35% para el 2024. Además existe el monitoreo internacional que mide los avances del Acuerdo de París como presión extra, que también exigirá al país a reconsiderar la importancia de la energía limpia al confiar en la inversión privada. 

Asimismo, generamos más de un cuarto de nuestra electricidad con gas natural importado de Estados Unidos, porcentaje que aumentará una vez que se sustituya el gas por el petróleo. Es lógico que en algún punto se busquen alternativas más baratas y eficientes, un hecho que se confirma con iniciativas como la de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que anunció la construcción de un complejo solar fotovoltaico en las plantas geotérmicas en Baja California. Así como esta acción de la CFE (que rebasa los 300 millones de dólares en presupuesto), en el país podrán surgir más proyectos de este tipo, y es por planes como éste que las empresas internacionales no quitan el dedo de México.

Este escenario despeja el camino para que las compañías que proveen servicios y/o productos adicionales como suministros, mano de obra, movilidad o vestimenta especializada cierren nuevos negocios. Es seguro que en algún punto el país dispondrá de compañías privadas en inversiones públicas, y ahí es donde las compañías B2B deben poner la mira.

El uso de uniformes, la capacitación de empleados, o el abastecimiento de insumos básicos implican un costo y una necesidad que debe ser cubierta. En la medida que los proveedores comprendan los requerimientos de este sector, podrán ofrecer los insumos adecuados. Empresas como la nuestra, Dickies, que juegan un papel fundamental al proveer ropa de trabajo a la altura de las exigentes demandas de la industria, tendrán la ventaja de participar en iniciativas tanto de inversión privada como pública y ello nos obliga a trabajar con mayor esfuerzo y calidad.

Con ello, se abre una nueva oportunidad comercial en el mercado de la energía renovable en el que un plan de negocios extendido será un engranaje importante del motor de la generación de energía renovable y por consecuencia de la economía nacional.


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