Pensar global, actuar local: el equilibrio que define la competitividad en la industria de los electrodomésticos

Whirlpool
Carlos Barbery.
Junio 02, 2026
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En la actualidad se habla mucho de globalización y de cómo las empresas deben adaptarse a las nuevas tendencias para mantenerse competitivas en el mercado. Sin embargo, en la práctica, el verdadero reto no consiste sólo en incorporar prácticas globales que les den visibilidad en otros países, sino en combinar de forma inteligente el conocimiento derivado de las tendencias globales con las necesidades específicas de los consumidores locales. 

De acuerdo con el Global Competitiveness Report del World Economic Forum, las organizaciones más exitosas son aquellas que logran operar con eficiencia  a gran escala sin perder de vista lo que pasa en cada mercado. Por su parte, un análisis de McKinsey señala que las empresas que adoptan un enfoque centrado en la localización suelen alcanzar sus objetivos de mercado entre un 40 % y un 50 % más rápido que aquellas que solo siguen enfoques globales. 

Esto significa  que, si bien pensar global es fundamental para absorber aprendizajes, acelerar la innovación y optimizar procesos, todo ese conocimiento sólo genera valor cuando se traduce en acciones concretas a nivel local. Así surge una estrategia “glocal”, en la que adaptarse a cada mercado deja de ser una opción y se convierte en una verdadera ventaja competitiva. 

 

¿Qué pasa con los electrodomésticos?   

La industria de los electrodomésticos es un claro ejemplo de ello. Para compañías como Whirlpool Corporation es clave tomar en cuenta prácticas globales de innovación al momento de fabricar sus productos, al mismo tiempo que se atienden las necesidades particulares de los consumidores locales. 

Los países de Latinoamérica ilustran perfectamente esta realidad. Diversos estudios de mercado que se han realizado en Whirlpool muestran cómo cada uno de ellos tiene dinámicas distintas, lo que ha llevado a que la compañía considere aspectos como el tamaño de las viviendas, el acceso de cada zona a servicios básicos y la rutina diaria de las personas, para la producción de electrodomésticos sin dejar de lado el sentido de innovación. 

Gracias a este enfoque cada una de las plantas que la compañía tiene en la región es la muestra de cómo las prácticas globales son aplicadas en contextos locales, respondiendo a tendencias como la creciente demanda de electrodomésticos más compactos, eficientes energéticamente, que ahorren agua y que estén alineadas a los estilos de vida actuales bajo la calidad que maneja la compañía a nivel global, de hecho, dos de los productos que se elaboran con estas características son la máquina de Espresso semi automática KitchenAid y el horno con Airfryer de Kitchen Aid, una alternativa que se adapta a espacios pequeños. 

 

Liderar con visión glocal 

Más allá de la estrategia, lograr un equilibrio entre lo global y lo local también tiene que ver con liderazgo: liderar con visión global, manteniendo un impacto local. 

Para Whirlpool esta visión no es nueva y el equipo de liderazgo está constituido con dicha capacidad: pensar a escala global sin perder la sensibilidad local y cada elemento responde a una realidad de mercado distinta, lo que refleja de manera concreta cómo el pensamiento global se traduce en soluciones relevantes para consumidores de culturas y contextos muy diferentes. 

Este modelo de liderazgo también se expresa en la forma en que Whirlpool estructura sus equipos. Las decisiones estratégicas se nutren de aprendizajes compartidos entre regiones, mientras que su implementación recae en líderes locales con profundo conocimiento de sus mercados. Es esta combinación entre la visión global y una ejecución local, permite a la compañía innovar con agilidad y mantener su relevancia en mercados tan diversos.

En una industria cada vez más competitiva, las empresas que logren combinar lo mejor de ambos mundos serán las que marquen la diferencia. Al final, la competitividad no depende solo de qué tan grande es una empresa, sino de su capacidad para entender y responder a las realidades de cada mercado. 

Pensar globalmente y actuar localmente no es solo una idea. Es una forma de trabajar. Y cada vez más, es lo que distingue a las empresas que lideran. 

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