De acuerdo con los últimos reportes de Index y del gobierno del estado, Nuevo León se posiciona como una de las plataformas más competitivas para la manufactura de exportación, y esto es gracias a condiciones estratégicas como un acceso preferencial al mercado norteamericano, una sólida red de distribución y una infraestructura logística de clase mundial. En este contexto de nearshoring, donde la atracción de inversión ya no es el diferenciador principal, el verdadero reto para las organizaciones es la “Excelencia en la Ejecución Operativa”.
Aquí es donde la Seguridad Industrial toma un rol estratégico: No solo como cumplimiento, sino como un elemento crítico para garantizar la continuidad del negocio, la productividad y la confianza de los inversionistas.
En la mayoría de las organizaciones, la seguridad se gestiona a través de Indicadores, Auditorías y Reportes Mensuales; sin embargo, los accidentes no ocurren en hojas de Excel ni en presentaciones ejecutivas, sino en el piso de operación, en tiempo real y bajo condiciones que muchas veces no están completamente documentadas. Esta desconexión entre la planeación y la ejecución es uno de los principales factores que mantienen latente el riesgo en la industria: Pueden existir procedimientos robustos, pero si no se validan en la operación diaria, pierden efectividad.
Bajo este contexto, los GEMBA Walks evolucionan de una práctica operativa a una herramienta estratégica de liderazgo, al cerrar esta brecha entre lo que se diseña y planea y lo que realmente sucede en campo.
El término “Gemba” proviene del japonés y significa “el lugar donde ocurre el valor”. En el contexto industrial, es el espacio o lugar donde también ocurren los riesgos: Un GEMBA Walks es una caminata (estructurada) en ese entorno real, donde líderes y equipos observan procesos, interactúan con el personal y detectan desviaciones antes de que se conviertan en incidentes.
A diferencia de una auditoría tradicional de seguridad, el GEMBA Walk no busca encontrar culpables ni evaluar únicamente el cumplimiento documental, sino generar visibilidad directa de la operación, entender cómo se ejecuta realmente el trabajo y fortalecer la cultura de prevención mediante liderazgo visible; en esencia, es el puente entre la estrategia y la ejecución.
En materia de seguridad, esta práctica tiene un impacto directo en la reducción de la exposición al riesgo, ya que nos permite identificar condiciones inseguras no reportadas, validar comportamientos en piso de producción y detectar desviaciones entre el procedimiento escrito y la práctica real, y esto se traduce en decisiones más oportunas, controles más efectivos y una cultura organizacional más madura.
Además, refuerzan un elemento clave: La presencia del liderazgo en el piso, y es que cuando Supervisores, Gerentes y Directivos participan activamente en estos recorridos, envían un mensaje claro a la organización: La seguridad no es un requisito, es una prioridad operativa. Y esta visibilidad genera confianza, fomenta la comunicación abierta y promueve la participación del personal en la identificación de riesgos.
Un GEMBA Walk efectivo requiere ejecución con enfoque y disciplina, centrado en 5 elementos clave. Primero, la priorización de riesgos críticos: No se trata de revisar todo, sino de enfocar esfuerzos en actividades con mayor potencial de incidente, como trabajos en altura, control de energías peligrosas (LOTO), interacción de montacargas-peatón y condiciones de orden y limpieza.
Segundo, la observación sin juicio: El objetivo es identificar fallas del sistema, no señalar personas; un enfoque disciplinario y de sanción limita la información y debilita la cultura de seguridad. Tercero, la interacción directa con el trabajador: Entender cómo se realiza la tarea, sus dificultades y riesgos percibidos permite detectar brechas que no aparecen en procedimientos. Cuarto, la evidencia: documentar hallazgos con fotografías, notas o checklists simples asegura trazabilidad y sustento para la mejora.
Finalmente, el cierre con acción: cada hallazgo debe convertirse en una acción concreta, con responsable y fecha definida. Sin seguimiento, el GEMBA pierde impacto. La disciplina en estos elementos convierte la observación en prevención real, fortalece la toma de decisiones en campo y eleva la madurez de una “Cultura de Seguridad”. En plantas industriales, se han documentado casos donde la ejecución oportuna de GEMBA Walks ha permitido identificar riesgos críticos antes de que escalen, desde superficies resbalosas en rampas durante temporadas de lluvia hasta flujos inseguros entre montacargas y peatones, habilitando la implementación inmediata de controles que protegen la integridad del personal y aseguran la continuidad operativa.
Este enfoque del Gemba nos confirma que la seguridad no se gestiona desde el escritorio, sino desde nuestra presencia en campo, la observación directa y el entendimiento del entorno real de trabajo de nuestra gente. Los GEMBA Walks representan así, una evolución en el liderazgo de seguridad migrando de un modelo “Reactivo” a uno “Preventivo”, sustentado en evidencia y en la participación de la organización.
Las empresas que caminan en su operación desarrollan una mayor claridad sobre sus riesgos, y aquellas que comprenden sus riesgos tienen la capacidad de prevenir incidentes de manera consistente. En un entorno industrial cada vez más exigente, el liderazgo en seguridad deja de medirse únicamente por indicadores y se demuestra con acciones visibles, disciplina operativa y toma de decisiones en el lugar donde realmente ocurre el valor y el riesgo: El piso de trabajo.