Hace unas semanas, tuve el honor de participar en un foro organizado por El Economista sobre la aplicación de inteligencia artificial, en distintas industrias, en México. Fue una conversación enriquecedora, con líderes que están al frente de la transformación tecnológica en el país.
Sin embargo, más allá del intercambio de ideas, me llevé algunas reflexiones que considero necesario compartir y, sobre todo, poner a debate.
¿La IA se trata solo de sistemas… o de personas?
Adoptar IA en procesos como el mantenimiento predictivo no representa únicamente un cambio tecnológico: implica transformar la cultura organizacional y, sobre todo, nuestra forma de pensar el rol que cumplimos en las empresas.
¿Estamos abordando la IA como un proceso de reinvención interna o simplemente esperando que la transformación llegue desde fuera?
¿Dónde está la IA “hecha en casa”?
En Latinoamérica, solemos pensar la IA como herramienta de productividad, como un sistema que mejora la eficiencia. Pero pocas veces la vemos como una oportunidad para crear desde nuestras propias capacidades.
Fracttal demuestra que sí es posible desarrollar tecnología con raíces latinoamericanas, aunque todavía falta apetito regional por construir y no solo consumir innovación.
El talento será el nuevo campo de batalla
Con el auge del nearshoring y el bono demográfico, hacia 2030 México necesitará cuatro veces más talento STEM que el que hoy existe.
La IA no solo impulsará la competitividad; también intensificará la guerra por el talento. ¿Estamos preparados para una etapa de canibalización entre empresas por captar a los mejores?
La brecha no será entre industrias. Será entre mentalidades
Según datos internos de Fracttal, el 65% de las empresas en LATAM planea correr pilotos de IA en los próximos dos años.
Eso dejará una brecha clara: empresas que usen IA como ventaja operativa y otras que sigan operando de forma análoga. En una región dominada por pymes, ¿cómo aseguramos que las pequeñas empresas no se queden atrás? ¿Quién asumirá el rol de acelerador tecnológico para ellas?
Tenemos la gente, pero no la data
Mientras en Europa preocupa el envejecimiento poblacional, México cuenta con uno de los mejores bonos demográficos del mundo. Pero nuestro talón de Aquiles sigue siendo la brecha digital.
Aún no contamos con datos suficientes para saber en qué zonas están las mayores oportunidades de capacitación tecnológica. Sin información, no hay estrategia.
El desafío que tenemos por delante es distinto al que enfrentan países más desarrollados, pero eso no significa que sea menor.
Tenemos la oportunidad de construir una versión propia de la revolución tecnológica: más cercana, más equitativa y más inteligente.
La pregunta es: ¿empezamos hoy?