ZF Group busca incrementar a tasas de doble dígito anual sus compras nacionales y aprovechar sus 42 operaciones para fortalecer una cadena de suministro norteamericana con mayor capacidad de producción, ingeniería e innovación, ante la presión arancelaria, los cambios tecnológicos del automóvil y la dependencia regional de componentes fabricados en Asia.
Durante el XXIV Congreso Internacional de la Industria Automotriz en México (CIIAM), Emanuel Soto, Head of Procurement North America de ZF Group, planteó que la regionalización ya no consiste únicamente en trasladar la fabricación de una pieza a México, Estados Unidos o Canadá. La siguiente fase requiere incorporar desarrollo, ingeniería, automatización y capacidad para modificar rápidamente los procesos productivos.
“Año con año nosotros nos hemos puesto una meta objetivo de dos dígitos para seguir incrementando la compra nacional”.
La estrategia parte de una estructura industrial extensa en Norteamérica. ZF, compañía de origen alemán con aproximadamente 25 años de presencia en México, opera decenas de instalaciones en la región y concentra en Norteamérica alrededor de una cuarta parte de sus ventas globales.
ZF impulsa la fabricación de componentes dentro de Norteamérica
Uno de los cambios que observa ZF es la transformación de las estrategias de abastecimiento posteriores a las disrupciones registradas desde 2021 y 2022. Proveedores que anteriormente producían fuera de Norteamérica comenzaron a instalar capacidad o desarrollar alianzas dentro de la región.
La estrategia no necesariamente requiere replicar desde el inicio una operación completa. Soto explicó que algunas compañías pueden comenzar mediante plantas de menor escala, asociaciones o joint ventures, para posteriormente trasladar nuevos herramentales y procesos conforme termina la vida útil de los equipos utilizados en otras regiones.
Esto permite que una nueva generación de herramientas de producción se instale directamente en Norteamérica y acerque la manufactura al mercado donde serán utilizados los componentes.
Para ZF, esta regionalización responde a los requisitos de contenido establecidos dentro de Norteamérica y a la posibilidad de que las reglas comerciales continúen endureciéndose.
El directivo afirmó que contar con capacidad instalada dentro de la región representa un primer avance frente a esa incertidumbre: “Si tenemos una planta, una operación dentro de la región, ya tenemos un progreso. El siguiente nivel es contar con la innovación necesaria para flexibilizar nuestra producción y nuestros diseños de manufactura”.
ZF busca que sus proveedores adapten sus procesos bajo el mismo principio: líneas con capacidad para responder a fluctuaciones de volumen, nuevos requerimientos de limpieza, diferentes velocidades de producción y modificaciones en las especificaciones del producto.
La flexibilidad se ha convertido en una variable de competitividad. Una planta capaz de atender diferentes tecnologías puede responder con mayor rapidez cuando una armadora modifica sus volúmenes o cambia la combinación de vehículos producidos.
Componentes electrónicos abren oportunidades para proveedores en México
Más allá de la electrificación, ZF identificó otro riesgo para la cadena automotriz: la disponibilidad de componentes electrónicos.
La industria ha concentrado buena parte de su atención en semiconductores avanzados, circuitos integrados y procesadores. Sin embargo, Soto advirtió que componentes electrónicos periféricos, pequeños y tecnológicamente menos complejos también pueden convertirse en un cuello de botella para la producción.
El problema está relacionado con la escala de otras industrias que compiten por la misma capacidad electrónica. Durante su presentación, Soto ejemplificó que la infraestructura asociada con inteligencia artificial puede requerir volúmenes de componentes equivalentes a los utilizados en decenas o incluso cientos de vehículos, aumentando la competencia por determinados insumos.
Desde ZF, la oportunidad industrial se encuentra precisamente en desarrollar en Norteamérica parte de esa cadena periférica que acompaña a los procesadores y semiconductores más sofisticados.
China conserva una posición dominante en diferentes segmentos de fabricación electrónica. Esa concentración, combinada con las políticas norteamericanas para reducir la dependencia asiática, abre una posibilidad para instalar nuevas capacidades en México.
Soto consideró que este segmento todavía tiene un amplio espacio de desarrollo: “Ese nicho de mercado para México está completamente verde”.
La oportunidad incluye no solamente atraer grandes fabricantes internacionales, sino desarrollar una red de proveedores capaz de abastecer componentes electrónicos utilizados por sistemas automotrices, desde elementos periféricos hasta productos de mayor complejidad.
La inteligencia artificial también comienza a utilizarse en actividades menos visibles de la cadena automotriz. Soto explicó que ZF identifica aplicaciones para reducir tiempos durante negociaciones comerciales, análisis de términos y condiciones y desarrollo de nuevos proyectos.
Estas herramientas pueden comparar requerimientos entre compañías y detectar puntos de coincidencia durante negociaciones que tradicionalmente requieren largos procesos de revisión.
En manufactura, la digitalización deberá combinarse con automatización y nuevos diseños de proceso para aumentar eficiencia y permitir cambios rápidos entre programas productivos.
Para México, Soto identificó al talento como otro componente de esta transformación. La industria dispone simultáneamente de personal con décadas de experiencia y nuevas generaciones de ingenieros que pueden incorporar conocimientos relacionados con automatización, digitalización e inteligencia artificial.