La manufactura puede terminar en la planta, pero la responsabilidad del fabricante sobre la calidad de un equipo continúa durante su almacenamiento, transporte y entrega al usuario final. En ese trayecto, un activo puede quedar expuesto a lluvia, humedad, polvo, radiación UV, cambios de temperatura o daños derivados de la manipulación y el traslado.
Para Transhield, esta etapa forma parte del ciclo de vida del producto y debe abordarse como una extensión de los procesos de manufactura, calidad y logística. Abraham del Villar, Business Development de la compañía, considera que uno de los principales retos para los fabricantes es reconocer que el producto no está realmente terminado cuando sale de la línea de producción.
“Su producto es un activo de mucho valor y su proceso no finaliza en planta, sino termina hasta que esté en las manos del cliente”, explicó.
La secuencia conecta cinco elementos que cada vez adquieren mayor relevancia en las cadenas de suministro industriales: manufactura, logística, protección, calidad y experiencia del cliente.
Una vez fabricado, un equipo puede permanecer semanas o meses en almacenes o patios abiertos antes de iniciar su recorrido. Posteriormente enfrenta trayectos que pueden involucrar diferentes medios de transporte, cruces fronterizos y nuevos periodos de almacenamiento. Cada etapa representa una posibilidad de deterioro que puede afectar la apariencia, funcionalidad o garantía del activo.
Protección diseñada desde la ingeniería
Ante este escenario, Transhield plantea una solución que va más allá del embalaje convencional. La compañía desarrolla cubiertas termoencogibles diseñadas a la medida de cada equipo mediante modelos en 3D.
La diferencia está en integrar la protección al proceso logístico desde el diseño. En lugar de adaptar un rollo de plástico al equipo mediante cortes, cintas y diferentes procesos manuales, la cubierta se fabrica específicamente para las dimensiones y características del activo.
Del Villar citó el caso de un fabricante cuyo proceso convencional requería alrededor de cinco horas de trabajo de seis personas. Con una cubierta diseñada por Transhield, el proceso puede realizarse entre dos personas en aproximadamente 15 a 20 minutos.
Además de reducir tiempos y mano de obra, la solución incorpora una estructura de triple laminación, protección contra radiación UV y un sistema de anticondensación orientado a reducir riesgos asociados con humedad, corrosión y oxidación. La compañía valida una permanencia de hasta 12 meses a la intemperie, dependiendo de las condiciones ambientales.
Experiencia del cliente
Para Transhield, el valor de la protección no está únicamente en evitar un daño físico, sino en preservar la calidad con la que el equipo salió de la planta hasta que llega a su destino.
Por ello, la protección se convierte en un elemento que conecta manufactura y experiencia del cliente. El objetivo es que el usuario reciba el equipo en las mismas condiciones en las que fue fabricado y presentado.
Fundada en 1994 en Elkhart, Indiana, Transhield desarrolló originalmente sus soluciones para maquinaria pesada. Actualmente cuenta con alrededor de 15 patentes y atiende sectores industriales, aeroespaciales y marítimos, además de aplicaciones militares en Estados Unidos.
Para atender el mercado industrial, la compañía cuenta con operaciones en Indiana y Del Río, Texas, y una planta en Acuña, Coahuila, que concentra la producción para industria general. La instalación mexicana ha incrementado su capacidad y actualmente se encuentra en expansión.
La apuesta de Transhield en México es también una apuesta por cambiar la conversación alrededor del embalaje: no se trata únicamente de cubrir un equipo, sino de proteger el valor que la manufactura construyó desde la planta hasta el destino final.