Pese al ruido político y la inquietud que rodea a las próximas revisiones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), el sector privado de la región cuenta con un horizonte de certidumbre legal de al menos diez años para la planeación de presupuestos y proyectos de inversión. Así lo aseguró Pedro Casas, director general y vicepresidente de la American Chamber of Commerce México (AmCham).
De acuerdo con el directivo, la vigencia garantizada por una década constituye un marco jurídico lo suficientemente robusto como para blindar los planes de negocio a largo plazo de las empresas. Además, minimizó el impacto de las coyunturas electorales, y señaló que esta ventana de tiempo trasciende las actuales administraciones de ambos países.
"Ese sí es un marco jurídico lo suficientemente robusto y con una periodicidad de tiempo lo suficientemente larga para poder hacer planes de inversión. Para cuando concluya ese plazo de 10 años, el presidente Donald Trump habrá terminado su gestión y en México habríamos terminado el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum", aseguró.
Bajo esta perspectiva, calificó como un escenario con una probabilidad cercana a cero el que las tres naciones no logren ponerse de acuerdo en ese lapso para extender formalmente el acuerdo por un periodo mayor.
Coproducción regional frente al mercado asiático
El representante de AmCham explicó que, tras tres décadas de integración comercial, la relación bilateral ya no es la de dos socios que simplemente intercambian mercancías. Frente a este panorama, destacó que existen profundas coincidencias de fondo entre el Plan México de la administración federal y la política económica de la Casa Blanca, orientadas a la reindustrialización de sus economías, la sustitución de importaciones de competidores asiáticos y el fortalecimiento de las Pymes.
Lejos de las fricciones que suelen captar la atención pública, el directivo subrayó el papel del secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, y del subsecretario Luis Rosendo Gutiérrez, quienes mantienen un esquema de visitas quincenales a Washington desde hace más de un año para dialogar con sus contrapartes.
Respecto a la relación directa entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump, Casas reveló que se ha caracterizado por el respeto y la cordialidad, con más llamadas de las anunciadas públicamente.
"Más allá de lo que de repente se dice en las entrevistas banqueteras para uno o para otro, tengo entendido que es una relación de mucho respeto, de mucha cordialidad y en la que realmente se han podido avanzar muchos temas", dijo.
Las condiciones clave para la certidumbre industrial
De cara al próximo encuentro clave del 20 de julio, AmCham delinea las condiciones mínimas indispensables que el sector privado considera aceptables para definir el proceso de revisión como exitoso. Casas fue enfático en que la prioridad radica en acotar los márgenes arancelarios y disipar cualquier ambigüedad operativa.
"El punto medio aceptable para el sector privado es uno en el que, en materia de aranceles, México recibe un trato preferencial en relación con el resto del mundo, que ese trato preferencial y ese margen sea lo más amplio posible; y dos, en materia de certidumbre, que podamos tener las reglas claras y mucha certeza de en qué van a consistir las revisiones anuales, cómo y cuándo se van a dar", explicó.
Aseguró que lograr esa claridad jurídica antes de las fechas límite significará un triunfo contundente para la delegación mexicana.
"Con que nosotros tengamos eso claro, creo que sería una gran victoria para el 20 de julio".
Paralelamente, advirtió que prolongar el debate de estas reglas durante todo un año (hasta julio de 2027) representaría un escenario catastrófico, pero descartó que actualmente exista un freno o pausa en las inversiones debido a que las mesas de negociación avanzan en una dirección positiva y bajo un esquema de confianza mutua.
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