La competitividad de Norteamérica estará determinada por la capacidad de integrar tecnología, garantizar la trazabilidad de las cadenas de suministro, formar talento especializado y fortalecer la coordinación entre gobiernos y empresas, coincidieron especialistas durante el panel "Mujeres Aduaneras: Women Shaping the Future of Trade, Logistics and Customs", realizado en el Global Trade Summit.
Moderado por Graciela Salazar, el panel reunió a Daniela Silva, directora comercial de APM Terminals México; Claudia Ávila Connelly, especialista en política comercial y exdirectora general de Asuntos Internacionales de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM); Lourdes Quinn, socia de Arias Quinn y especialista en comercio exterior; y Elsa Hinojosa, directora del Sistema de Puentes de la Ciudad de Laredo. Desde la infraestructura fronteriza y la operación portuaria hasta la política comercial y la estrategia legal, las participantes coincidieron en que el futuro del comercio regional dependerá de una visión integral que combine innovación, colaboración y capital humano.
Infraestructura fronteriza y tecnología para fortalecer el comercio entre México y Estados Unidos
Desde la perspectiva de la operación fronteriza, Elsa Hinojosa explicó que el crecimiento sostenido de los cruces comerciales obliga a ampliar la capacidad de los puentes internacionales, pero advirtió que las obras de infraestructura deben ir acompañadas de inversión en tecnología y una coordinación permanente entre las autoridades de ambos lados de la frontera.
"No basta con ampliar un puente; ambos lados de la frontera debemos avanzar al mismo ritmo y mantenernos actualizados en materia tecnológica", afirmó.
La directora del Sistema de Puentes de la Ciudad de Laredo recordó que ya se encuentran en marcha proyectos de expansión en el Puente del Comercio Mundial y en el Puente Colombia-Solidaridad para responder al incremento constante de las operaciones comerciales.
Además, destacó la importancia de modernizar los sistemas tecnológicos que respaldan las operaciones diarias y fortalecer la coordinación entre las autoridades mexicanas y estadounidenses para agilizar los cruces y reducir afectaciones derivadas de interrupciones operativas.
Para Claudia Ávila Connelly, la ventaja geográfica de México ya no es suficiente para mantener el liderazgo comercial de la región.
"Ya somos socios estratégicos; ser el principal socio comercial de Estados Unidos no es algo que cualquiera logre. La competencia ya no está entre México y Estados Unidos; está en Asia y África", señaló.
La especialista sostuvo que la región debe dejar de confiar únicamente en su ubicación y fortalecer la facilitación comercial, la coordinación institucional y la cultura de los datos.
"La tecnología por sí sola no funciona. Detrás debe haber personas que la coordinen, que procesen los datos y que entiendan para qué los están utilizando", enfatizó.
Añadió que la digitalización promovida por la Organización Mundial de Aduanas busca que las aduanas puedan intercambiar información bajo estándares comunes, haciendo más eficientes y seguras las operaciones internacionales.
La trazabilidad y la automatización fortalecen las cadenas de suministro
Uno de los mensajes más contundentes del panel fue el planteado por Lourdes Quinn, quien señaló que el nuevo entorno arancelario ha elevado la importancia de la trazabilidad dentro de las cadenas de suministro.
La especialista explicó que las empresas ya no solo deben cumplir con los procesos aduaneros tradicionales, sino demostrar con precisión el origen de sus mercancías, la integración de sus insumos y el recorrido completo de los productos hasta su destino final.
"Ya no se puede ver el tema únicamente desde la perspectiva aduanera; hay que entender el impacto arancelario y la trazabilidad de toda la cadena de suministro", afirmó.
Quinn advirtió que las organizaciones que no cuenten con sistemas capaces de documentar ese proceso enfrentarán mayores retos para responder a las exigencias regulatorias y aprovechar plenamente las oportunidades del nearshoring.
"Hoy ya no basta con elegir un país por su mano de obra o por sus parques industriales; también hay que pensar qué tecnología permitirá demostrar esa trazabilidad", agregó.
Asimismo, consideró que, mientras México y Estados Unidos continúan armonizando criterios regulatorios, las empresas deberán apoyarse en herramientas tecnológicas que les permitan fortalecer el cumplimiento y dar seguimiento puntual a sus operaciones de comercio exterior.
Desde la perspectiva portuaria, Daniela Silva explicó que APM Terminals México mantiene inversiones importantes en automatización y modernización de sus operaciones, particularmente en la terminal de Lázaro Cárdenas. La directiva señaló que estas inversiones buscan elevar la eficiencia operativa, fortalecer la cadena de suministro y avanzar hacia procesos más sostenibles mediante el uso de energías limpias.
"Tan importante como la automatización es cómo capacitamos a las personas para que aprovechen esa tecnología y entreguen el nivel de servicio que nuestros clientes requieren", afirmó.
Añadió que la estrategia de la compañía contempla no solo la incorporación de nuevas tecnologías, sino también el desarrollo de talento capaz de operar esos sistemas y responder a las nuevas exigencias del comercio internacional.
Aunque abordaron el tema desde perspectivas distintas —infraestructura, política pública, cumplimiento regulatorio y operación portuaria—, las panelistas coincidieron en un mismo diagnóstico: el futuro del comercio en Norteamérica dependerá de la capacidad de integrar infraestructura moderna, tecnología interoperable, talento especializado y una mayor coordinación entre los sectores público y privado.
La inteligencia artificial, la automatización y la digitalización fueron identificadas como herramientas fundamentales para mejorar la eficiencia logística y aduanera. Sin embargo, las especialistas subrayaron que estas soluciones solo generan valor cuando existen personas capacitadas para implementarlas, interpretarlas y convertir la información en mejores decisiones.
El mensaje fue claro: la siguiente etapa del comercio entre México y Estados Unidos no se definirá únicamente por el crecimiento de la infraestructura o la llegada de nuevas inversiones, sino por la capacidad de construir cadenas de suministro más inteligentes, transparentes y conectadas.