La revisión del T-MEC coloca a la industria automotriz en México ante una reconfiguración que trasciende sus procesos de comercio exterior: el cumplimiento aduanero, la integración de proveedores, la automatización y el desarrollo de ingeniería local forman parte de una misma agenda para mantener la competitividad regional ante un escenario comercial cada vez más exigente.
Ese fue uno de los principales ejes del encuentro Business Talks: Impacto de la revisión del T-MEC en la industria automotriz, organizado por Invest Monterrey, que reunió a directivos, especialistas y líderes del sector para analizar los retos que plantea la revisión del tratado y las decisiones que las empresas deberán tomar de cara a 2027.
Durante la apertura, Héctor Tijerina, director general de Invest Monterrey, destacó que la revisión del acuerdo trasciende el ámbito diplomático, al tener implicaciones directas en la certidumbre de las cadenas de suministro, la atracción de capital y la competitividad del ecosistema industrial de Norteamérica.
A partir de tres conversaciones, el encuentro planteó una ruta que va del cumplimiento a la transformación operativa y, finalmente, a una pregunta de mayor alcance: cómo fortalecer las capacidades de Norteamérica para competir frente a Asia.
El T-MEC ya se juega dentro de las plantas automotrices
Para Lidia Luévano, directora de Comercio Exterior en J.A. Del Río, el primer paso consiste en asumir que las nuevas exigencias ya involucran a toda la organización. La trazabilidad de materiales, el origen de los insumos y la documentación que sustenta los procesos productivos requieren coordinación entre comercio exterior, compras, cadena de suministro, ingeniería, finanzas y legal.
“El comercio exterior se vuelve clave dentro de la institución y debe trabajar en equipo: compras, cadena de suministro, ingeniería, finanzas y legal. Todos estamos en el mismo barco y a todos nos interesa salir a flote”, enfatizó Luévano.
El reto adquiere mayor dimensión ante la Sección 232 y las disposiciones sobre acero y aluminio, además de los requisitos de Valor de Contenido Regional del T-MEC. Para las empresas, explicó Luévano, el cumplimiento también debe incluir ejercicios que permitan anticipar el impacto de posibles cambios en las reglas.
“Hagamos ejercicios de simulación sobre cambios en el valor de contenido regional y veamos qué se va a mover dentro de nuestra cadena para seguir estando en cumplimiento”, planteó.
La prevención, sin embargo, no se limita a revisar documentos. También implica replantear procesos industriales para responder a un entorno en el que la disponibilidad de mano de obra, los costos y las nuevas tecnologías modifican la operación.
Automatización e ingeniería redefinen la competitividad de México
La competitividad de México frente a otras regiones ya no depende únicamente del costo de la mano de obra. Para las empresas automotrices, factores como la disponibilidad de energía, infraestructura, certidumbre jurídica, talento especializado y capacidad tecnológica tienen cada vez mayor peso en las decisiones de inversión.
Martha Cabrera, directora de Relaciones Institucionales y de Gobierno de Yazaki Group, señaló que los proyectos automotrices requieren una visión de largo plazo, en especial cuando el desarrollo de un vehículo puede extenderse hasta cuatro años.
La transformación también alcanza directamente a las plantas. Lourdes Cobos, directora de planta de BorgWarner y presidenta del Clúster Automotriz de Coahuila, advirtió que la reducción de la jornada laboral en México obligará a elevar la productividad para mantener los volúmenes de producción.
“A partir del próximo año tendremos menos horas de producción disponibles, pero los clientes esperan el mismo volumen de piezas”, explicó. “Nuestra evolución tecnológica debe enfocarse en hacer estructuras de costos más lean e invertir en automatizar procesos clave para mantener la capacidad instalada”.
Para Cabrera, la transición hacia la electromovilidad y los vehículos conectados abre además una oportunidad para que México avance hacia actividades de mayor valor dentro de la cadena. El desafío, dijo, ya no consiste únicamente en mantener al país como plataforma manufacturera, sino en fortalecer sus capacidades de desarrollo.
“El futuro no es solo fabricar en México, sino desarrollar cada vez más tecnología e ingeniería desde México para las nuevas generaciones de vehículos”, aseguró.
El mensaje cambia así el enfoque de la discusión: la pregunta ya no es solo cuánto cuesta producir en México, sino cuánto valor puede generar el país dentro de la nueva industria automotriz.
El reto de competitividad, sin embargo, no termina en cada planta. Gabriel Padilla, director general de la Industria Nacional de Autopartes (INA), llevó la discusión al terreno regional y planteó que la revisión del T-MEC no debería convertirse en una disputa entre México, Estados Unidos y Canadá, sino en una oportunidad para reducir la dependencia de componentes provenientes de Asia y fortalecer el bloque.
El riesgo, advirtió, aparece cuando las nuevas medidas generan una acumulación de aranceles, requisitos y trámites que incrementan los costos dentro de la propia región. Ese cost stacking podría restar competitividad a Norteamérica frente a los vehículos fabricados en Asia.
Por ello, Padilla llamó a impulsar el concepto de Shared Value, con el que México puede mostrar el valor que la integración regional genera también para Estados Unidos, desde el capital hasta la ingeniería que forma parte de las exportaciones mexicanas.
“La mejor defensa de México en Washington no siempre será una voz mexicana; puede ser una empresa en los Estados Unidos explicando por qué necesita a México. No necesitamos defender una cadena mexicana, necesitamos defender una cadena norteamericana”, concluyó.
Más que una revisión de reglas comerciales, el escenario que enfrenta la industria automotriz exige una estrategia que combine cumplimiento, productividad, tecnología e integración regional. Para México, el reto será mantener su papel dentro de la cadena y, al mismo tiempo, aumentar el valor que genera dentro de ella.