La primera revisión formal del T-MEC abrió una nueva etapa para la integración económica de Norteamérica y, aunque no implica cambios inmediatos en las reglas comerciales, sí plantea nuevos desafíos para las empresas que participan en las cadenas de suministro regionales. Especialistas advierten que, más allá de los posibles ajustes arancelarios o de origen, la liquidez será uno de los factores que determinarán la competitividad de los proveedores mexicanos.
La revisión del acuerdo podría modificar los tiempos de inversión, los calendarios de compra y las estrategias de abastecimiento de las empresas, generando mayor presión sobre el flujo de efectivo, particularmente entre pequeñas y medianas compañías vinculadas al comercio exterior.
De acuerdo con la Secretaría de Economía, alrededor del 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, lo que refleja el alto nivel de integración productiva entre ambos países. En este contexto, cualquier ajuste en las condiciones comerciales podría extender los plazos de pago, retrasar inversiones y aumentar las necesidades de capital de trabajo para miles de proveedores nacionales.
Según datos del INEGI, la economía mexicana avanzó 0.8% durante 2025, situación que ha llevado a las empresas a reforzar sus estrategias financieras para mantener su capacidad operativa y responder con mayor rapidez a las condiciones del mercado.
La liquidez será un factor estratégico para los proveedores mexicanos
El principal reto no será únicamente adaptarse a posibles modificaciones del T-MEC, sino mantener la continuidad operativa mientras se fortalecen las cadenas de suministro y se aprovechan nuevas oportunidades de negocio.
"La revisión del T-MEC representa un punto de inflexión para las empresas que participan en el comercio regional. Aunque no existen cambios inmediatos en las condiciones del tratado, sí veremos empresas que revisen sus inversiones, diversifiquen proveedores y fortalezcan sus cadenas de suministro. En ese contexto, el acceso a liquidez deja de ser una necesidad operativa para convertirse en un habilitador estratégico de crecimiento", afirmó Genette Herrera, associate director de Credlix México.
La directiva señaló que las compañías con mayor capacidad para liberar capital de trabajo podrán responder con mayor rapidez a nuevos contratos, absorber periodos de incertidumbre y consolidarse como proveedores estratégicos dentro de Norteamérica.
Financiamiento fortalece la competitividad en el comercio regional
El fortalecimiento financiero también cobra relevancia en un momento en que las empresas buscan ampliar su presencia en cadenas de valor cada vez más resilientes, transparentes y regionalizadas, tendencia que se ha acelerado tras la reconfiguración del comercio internacional.
En este escenario, herramientas como el financiamiento de cuentas por cobrar comienzan a ganar importancia para mejorar el flujo de efectivo sin afectar la operación diaria, permitiendo a las empresas mantener la producción, cumplir compromisos comerciales y sostener sus planes de expansión.
"Las empresas requieren soluciones financieras que acompañen su crecimiento y les permitan convertir sus cuentas por cobrar en capital disponible para seguir produciendo, cumplir con nuevos contratos o expandirse a otros mercados. La liquidez será determinante para que los proveedores mexicanos continúen siendo socios estratégicos de Norteamérica", agregó Herrera.