Aunque la decisión de adelantar la revisión del T-MEC ha elevado la atención de empresas e inversionistas, el mercado ya había descontado este escenario, por lo que hasta ahora no se han observado reacciones significativas en variables como el tipo de cambio o los mercados financieros. Sin embargo, el verdadero desafío para las compañías será replantear su estrategia de competitividad en un entorno comercial que, previsiblemente, estará marcado por una mayor incertidumbre y reglas más estrictas.
Así lo afirmó Jorge Velarde, profesor del Departamento de Finanzas y Economía de Negocios de EGADE Business School, quien consideró que las empresas deben dejar de depender únicamente de ventajas externas, como los menores costos laborales o la cercanía geográfica con Estados Unidos, para comenzar a construir ventajas competitivas desde su propia operación.
“Las empresas tienen que empezar a ver la competitividad desde otro punto de vista. Ya no solamente desde factores externos, sino desde el interior de la organización. Este nuevo entorno representa una oportunidad para profesionalizar la competitividad”.
Inversión en automatización e inteligencia artificial para elevar la competitividad
Velarde señaló que, si bien algunas inversiones podrían mantenerse en pausa mientras avanzan las negociaciones entre los tres países, la prioridad no debería ser frenar proyectos, sino redirigir los recursos hacia iniciativas que incrementen la productividad.
Entre ellas destacó la automatización de procesos, la digitalización, la inteligencia artificial, la electromovilidad y otras tecnologías que permitan reducir costos operativos y compensar el impacto de posibles aranceles o nuevas restricciones comerciales.
“Las empresas deben enfocar sus inversiones en aquello que las haga más eficientes. La automatización, la digitalización y la inteligencia artificial pueden convertirse en herramientas para recuperar competitividad frente a un escenario comercial más complejo”.
Añadió que el crecimiento económico mundial estará impulsado cada vez más por las inversiones en inteligencia artificial, por lo que México no puede quedarse rezagado en esta transformación tecnológica.
Respecto a la tercera ronda bilateral de revisión entre México y Estados Unidos, que se desarrolla esta semana en Ciudad de México, el académico consideró que las autoridades mexicanas llegan mejor preparadas que en procesos anteriores y con una mayor coordinación entre el gobierno y el sector empresarial.
Explicó que, tras las primeras reuniones enfocadas en reglas de origen, seguridad y migración, ahora las negociaciones buscan alcanzar acuerdos específicos para preservar el acceso preferencial de la mayor parte de los productos contemplados en el tratado.
“No será una negociación sencilla, pero hoy existe mayor preparación tanto del gobierno como del sector privado para enfrentarla”.
Industria automotriz y cadenas de suministro enfrentan mayor presión
Velarde anticipó que la industria automotriz y de autopartes continuará siendo uno de los sectores más sensibles durante la revisión del T-MEC.
En particular, prevé que Estados Unidos impulse reglas de origen más estrictas y un mayor escrutinio sobre el contenido de insumos provenientes de China, dos temas que podrían modificar las cadenas de suministro regionales.
“Estados Unidos pondrá especial atención en el contenido regional y en la participación de insumos chinos. Ese será uno de los principales focos de la negociación. No obstante, esta situación también abre oportunidades para fortalecer la proveeduría nacional mediante el desarrollo de pequeñas y medianas empresas capaces de sustituir importaciones. Si ciertos insumos dejan de llegar desde China, México tendrá que desarrollar proveedores nacionales. No es un cambio inmediato, pero representa una oportunidad para fortalecer a las pymes”.
El especialista advirtió que un endurecimiento de las reglas comerciales tendría un impacto directo sobre los costos de producción y los márgenes de las empresas, especialmente de las pequeñas y medianas que forman parte de las cadenas de suministro.
Ante este escenario, recomendó implementar estrategias como coberturas cambiarias, revisión de estructuras de costos, negociación con clientes y proveedores para compartir riesgos, así como inversiones orientadas a mejorar la eficiencia operativa.
“Muchas veces es preferible sacrificar una parte del margen antes que perder completamente un cliente o un mercado. Las empresas deben aprender a compartir riesgos dentro de la cadena de suministro”.
Aunque la industria automotriz concentra buena parte de la atención, Velarde señaló que otros sectores estratégicos para México también podrían verse afectados por eventuales modificaciones al T-MEC, entre ellos el aeroespacial, la metalmecánica, los electrónicos y los electrodomésticos, debido a su elevada integración con cadenas globales y a la dependencia de insumos importados.
Sin embargo, destacó que el liderazgo de México como proveedor de Estados Unidos también representa un elemento de negociación importante.
“México es un proveedor estratégico para Estados Unidos. Cualquier medida que encarezca las importaciones mexicanas también tendría efectos inflacionarios para la economía estadounidense”.
Finalmente, al referirse a industrias emergentes como los centros de datos, Velarde afirmó que México cuenta con condiciones para atraer nuevas inversiones, pero reconoció que aún existen importantes desafíos en infraestructura.
Consideró indispensable acelerar inversiones en energía, disponibilidad de agua, logística e infraestructura mediante una mayor colaboración entre el sector público y privado.
“Tenemos capacidad para atraer estas inversiones, pero necesitamos fortalecer la infraestructura. Se requiere invertir en energía, agua y logística para que México pueda aprovechar plenamente estas oportunidades”.
Como mensaje final, el académico reiteró que la revisión del T-MEC debe verse como un punto de inflexión para la industria nacional.
“Este es un parteaguas. Las empresas ya no pueden esperar que la competitividad llegue desde afuera; deben construirla desde adentro mediante innovación, eficiencia, tecnología y diversificación de mercados”, concluyó.