La industria de dispositivos médicos en México mantiene planes de expansión en fase de evaluación financiera y regulatoria ante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID) informó que entre tres y cuatro compañías del sector analizan nuevas inversiones en el país. De acuerdo con su presidente, Joao Carapeto, existen estimaciones preliminares que ubican el potencial de capital entre 300 y 400 millones de dólares. “Se trata de montos relevantes. Las empresas han sido prudentes en la comunicación pública de sus proyectos, pero el interés por México se mantiene”.
El componente central en la toma de decisiones es la continuidad del esquema de arancel cero para dispositivos médicos dentro del bloque regional. Actualmente, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos y Canadá operan bajo ese régimen preferencial, lo que ha permitido consolidar cadenas de suministro altamente integradas.
La posibilidad de ajustes arancelarios en Estados Unidos respecto a productos farmacéuticos ha generado escenarios de análisis en la industria, particularmente en materia de costos logísticos, estructura de proveeduría y localización de nuevas líneas de producción.
Revisión del T-MEC y certidumbre regulatoria
Desde la perspectiva industrial, el sector plantea que la revisión del acuerdo debe enfocarse en fortalecer reglas de origen, homologar criterios aduaneros y facilitar la importación temporal de equipos para capacitación técnica y transferencia tecnológica.
La AMID agrupa a 50 empresas de tecnología médica que en conjunto generan más de 175,000 empleos en México. El organismo proyecta que el mercado nacional alcance un valor aproximado de 8,354 millones de dólares al cierre del año, impulsado por manufactura especializada, integración regional y demanda externa.
Inversión en dispositivos médicos y dependencia comercial
En términos comerciales, 96.7% de los dispositivos fabricados en México se exporta a Estados Unidos, lo que confirma el grado de dependencia del mercado norteamericano. A su vez, México absorbe cerca del 66% de los dispositivos manufacturados en territorio estadounidense.
“Como industria estamos acostumbrados a operar bajo distintos escenarios. La prioridad es mantener eficiencia productiva y competitividad regional”, afirmó Carapeto.
El sector coincide en que la certidumbre regulatoria será el principal determinante para acelerar anuncios de inversión y consolidar nuevas capacidades manufactureras en el país.
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