Durante la 5ª Convención Binacional México–Estados Unidos de la American Society of Mexico (AmSoc), Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía, planteó que México debe buscar un tratamiento comercial diferenciado frente a otros socios de Estados Unidos, debido al nivel de integración alcanzado por sus cadenas productivas.
El exfuncionario sostuvo que los cambios registrados en el comercio internacional durante los últimos años no son únicamente coyunturales y anticipó que varios permanecerán en la política industrial de las principales economías.
Entre ellos identificó el acercamiento de las cadenas de suministro a los mercados finales, una mayor concentración de producción entre países aliados y el regreso de políticas orientadas a fortalecer la capacidad industrial doméstica.
“El COVID nos enseñó que las cadenas de valor, para ser resilientes, tienen que estar cerca de los mercados y dentro de países aliados”.
En las negociaciones relacionadas con la revisión del T-MEC, ambos gobiernos han discutido reglas de origen para bienes industriales, automóviles, acero y aluminio, además de seguridad económica y medidas para fortalecer las cadenas de suministro de América del Norte.
Exportaciones mexicanas crecen, pero el contenido nacional marca diferencias
Guajardo advirtió que el crecimiento de las exportaciones mexicanas debe analizarse también desde la cantidad de valor agregado generado dentro del país y el contenido nacional de los productos.
De acuerdo con el exsecretario, una parte del dinamismo reciente proviene de equipos electrónicos, informáticos y productos ensamblados en México cuyo contenido nacional puede ser reducido, mientras industrias con una integración productiva mexicana considerablemente mayor enfrentan barreras comerciales en Estados Unidos.
Los datos comerciales muestran el peso que han adquirido estas ramas. Durante el primer trimestre de 2026, la fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y otros componentes electrónicos estuvo entre los sectores que encabezaron el crecimiento de las exportaciones estatales mexicanas.
“Estamos muy contentos porque nuestras exportaciones crecen; lamentablemente, lo que crece son electrónicos, módulos de ensamble de equipos informáticos y computadoras”.
Para el exsecretario, esta diferencia obliga a que la discusión comercial considere no solamente el valor bruto de las exportaciones, sino también el contenido regional y la profundidad de las cadenas de proveedores instaladas en México.
T-MEC: México busca reducir barreras en acero, aluminio y sector automotriz
Guajardo identificó como una prioridad de la negociación reducir las barreras que actualmente afectan a sectores industriales estratégicos, particularmente acero, aluminio, automotriz y autopartes.
Estados Unidos y México mantienen negociaciones precisamente sobre acero y aluminio y sus derivados, automóviles, seguridad económica, agricultura y trabajo, mientras ambos gobiernos han manifestado que buscan incrementar la manufactura norteamericana y fortalecer las cadenas regionales.
El 1 de julio, Estados Unidos decidió no renovar el T-MEC en sus términos actuales. El acuerdo, sin embargo, continúa vigente mientras los tres países negocian los temas pendientes.
Guajardo consideró que México debe utilizar su integración con la economía estadounidense para buscar condiciones diferentes a las concedidas a economías asiáticas que exportan directamente al mercado de Estados Unidos. “No se nos puede tratar igual que Japón o Corea”.
Su argumento se basa en que un trabajador empleado por una compañía japonesa instalada en México participa simultáneamente en una economía estrechamente conectada con Estados Unidos mediante consumo, importaciones, proveedores y producción regional, algo que, a su juicio, genera un efecto económico distinto al de una unidad fabricada directamente en Asia y enviada al mercado estadounidense.
“Eso merece un tratamiento diferencial y preferencial estratégico en las revisiones”.
Durante el mismo panel, Duncan Wood, presidente y CEO del Pacific Council on International Policy, planteó que dentro de Estados Unidos ha aumentado el respaldo empresarial a preservar el T-MEC y alcanzar un acuerdo sobre su futuro.
Wood expresó que durante buena parte del proceso las compañías estadounidenses mantuvieron una posición cautelosa, pero ahora existe una mayor participación de sectores industriales que consideran necesario mantener el marco comercial norteamericano.
Al mismo tiempo, planteó que México debe evaluar cuidadosamente el momento para cerrar una negociación y las condiciones que estaría dispuesto a aceptar.
Wood sostuvo que alcanzar rápidamente un acuerdo no necesariamente representa la única alternativa y consideró que México debe comparar las condiciones disponibles actualmente con las que podrían negociarse posteriormente.
El gobierno mexicano ha planteado incrementar determinadas importaciones estadounidenses y reducir compras procedentes de otros países como parte de las conversaciones relacionadas con el tratado.
Las negociaciones realizadas durante 2026 han colocado en el centro de la agenda la producción manufacturera regional, las reglas de origen, el contenido norteamericano y la reducción de la dependencia de insumos procedentes de economías externas al T-MEC. Desde marzo, ambos gobiernos acordaron analizar opciones para incrementar producción y empleo manufacturero en México y Estados Unidos.
Para Guajardo, esa integración productiva debe convertirse en uno de los principales argumentos de México para obtener condiciones comerciales que reconozcan la diferencia entre fabricar dentro de América del Norte y exportar hacia la región desde terceros países.