El proyecto Pacífico Mexinol inició su fase de preconstrucción en Topolobampo, Sinaloa, con una inversión superior a 3,300 millones de dólares, que busca desarrollar la planta de metanol, de ultra bajo carbono más grande del mundo en su tipo. La iniciativa es impulsada por Transition Industries y contempla una capacidad de producción enfocada en procesos con emisiones cercanas a cero.
El desarrollo prevé la generación de más de 6,400 empleos, de los cuales alrededor de 6,000 corresponderán a la etapa de construcción y más de 400 a la operación. La planta estima iniciar operaciones hacia 2030, con una producción anual proyectada de 1.8 millones de toneladas de metanol azul y 350,000 toneladas de metanol verde.
Producción de metanol bajo en emisiones impulsa nuevas cadenas industriales
El metanol es un insumo utilizado en múltiples cadenas industriales, desde la producción de materiales hasta combustibles y químicos. Su versión de bajas emisiones permite su integración en procesos industriales con menor impacto ambiental, lo que incrementa su relevancia en la transición energética.
El proyecto cuenta con el acompañamiento del Gobierno de México, a través de la Secretaría de Economía, en coordinación con autoridades estatales y municipales. La inversión también incluye la participación de organismos multilaterales como la Corporación Financiera Internacional, además de inversionistas institucionales internacionales.
“Más allá de las cifras, Pacífico Mexinol generará empleo, oportunidades y derrama económica para la región”, señaló Vidal Llerenas, subsecretario de Industria y Comercio.
Inversión industrial en Sinaloa se alinea con transición energética
La planta operará bajo un modelo que incorpora captura de carbono, uso de energías limpias e hidrógeno verde, con el objetivo de reducir emisiones. También contempla el uso exclusivo de agua residual tratada, así como la implementación de más de 200 medidas de mitigación ambiental.
El proyecto incluye programas de desarrollo comunitario, formación de talento y fortalecimiento de proveedores locales, lo que busca integrar a la región en nuevas cadenas de valor industriales.
La inversión se alinea con la estrategia federal para atraer proyectos industriales con menor impacto ambiental y fortalecer la base productiva del país, en un momento en el que la demanda global por insumos químicos de bajas emisiones muestra crecimiento.
México amplía su participación en la industria química vinculada a la transición energética, al incorporar capacidades productivas orientadas a mercados internacionales y a nuevas exigencias ambientales dentro de las cadenas industriales.