El fenómeno del nearshoring ha dejado de ser una simple tendencia en los reportes financieros para convertirse en uno de los principales motores de la economía mexicana. La relocalización de cadenas de suministro en sectores estratégicos —como el automotriz, aeroespacial y electrónico— ha colocado al país en el epicentro de la inversión global.
Sin embargo, esta oportunidad histórica comienza a enfrentar un desafío crítico: la disponibilidad y resiliencia de la infraestructura energética necesaria para sostener el crecimiento industrial.
Para las corporaciones internacionales que buscan establecer operaciones en México, la decisión ya no depende únicamente de la disponibilidad de terreno o mano de obra calificada. La prioridad actual es la certeza energética, es decir, contar con energía suficiente, confiable, limpia y de suministro inmediato para garantizar operaciones sin interrupciones. Sin esta condición, diversos proyectos de expansión enfrentan retrasos o reconsideraciones.
La crisis de la “última milla” y el desafío geográfico
Aunque la red nacional de gasoductos ha crecido en los últimos años, aún persiste una limitación estructural conocida como el problema de la “última milla”. Existen regiones con alto potencial logístico e industrial que carecen de conexión directa a la infraestructura de transporte de gas natural.
La construcción de nuevos ductos implica procesos complejos de permisos, derechos de vía y obra civil, los cuales pueden extenderse entre tres y siete años. En un entorno de nearshoring donde el time-to-market resulta determinante, estos tiempos representan una barrera significativa.
Ante este escenario, el Gas Natural Comprimido (GNC) y el modelo de gasoductos virtuales desarrollado por Virtual Pipelines de México (VPM) surgen como una alternativa para habilitar crecimiento industrial inmediato sin depender exclusivamente de infraestructura física tradicional. Este esquema permite transportar gas natural mediante logística terrestre, desvinculando la ubicación industrial de la existencia de un ducto cercano.
Velocidad de implementación: el factor crítico del éxito
Uno de los principales atributos del suministro mediante GNC es la rapidez de implementación. Mientras una interconexión física representa un proyecto de largo plazo, un gasoducto virtual puede integrarse en paralelo al desarrollo de nuevas plantas industriales.
El modelo operativo permite diseñar estaciones de descompresión adaptadas a cada operación, asegurando que el energético esté disponible desde el inicio productivo. Esta capacidad reduce riesgos de retrasos energéticos y facilita el cumplimiento de compromisos dentro de las cadenas globales de suministro.
Autonomía operativa y continuidad 24/7
En esquemas manufactureros basados en producción continua o Just-in-Time, cualquier interrupción energética representa pérdidas significativas. Por ello, la autonomía operativa se convierte en un elemento estratégico.
La logística de suministro mediante GNC se apoya en plantas de compresión estratégicamente ubicadas en San Luis Potosí y Veracruz, permitiendo atender los principales corredores industriales del país. Este modelo incorpora gestión logística e inventarios energéticos en tiempo real, asegurando disponibilidad permanente del combustible en sitio.
Seguridad y normatividad: cumplimiento NOM-015-ASEA-2023
En un entorno industrial altamente regulado, el cumplimiento normativo es esencial para la continuidad operativa. Las soluciones de suministro operan bajo los lineamientos de la NOM-015-ASEA-2023, que regula el diseño, construcción, operación y mantenimiento de instalaciones relacionadas con el gas natural.
El uso de módulos de transporte con cilindros de fibra de carbono y acero incrementa la seguridad estructural, optimiza la capacidad de carga y reduce maniobras operativas dentro de las instalaciones industriales, lo que contribuye a disminuir riesgos operativos.
Eficiencia económica frente al Gas LP y diésel
En zonas sin acceso a ductos, algunas industrias recurren inicialmente al Gas LP o diésel como solución energética inmediata. Sin embargo, el gas natural mantiene una ventaja competitiva significativa en costos operativos.
La migración hacia GNC puede representar reducciones energéticas estimadas entre 20% y 40%, además de mejoras en la eficiencia térmica de los procesos industriales. Su combustión más limpia reduce residuos carbonosos, prolonga la vida útil de equipos y disminuye costos de mantenimiento, factores clave para industrias orientadas a exportación.
Descarbonización y cumplimiento ESG
Los criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) se han convertido en un requisito operativo dentro de las cadenas globales de suministro. Las corporaciones internacionales mantienen metas estrictas de reducción de emisiones rumbo a 2030, impactando directamente en decisiones de inversión.
El gas natural es considerado un combustible de transición energética, debido a su menor intensidad de carbono frente a otros combustibles fósiles. Su adopción contribuye a reducir emisiones de CO₂, NOx y material particulado, facilitando el cumplimiento de objetivos de sostenibilidad industrial asociados al nearshoring.
Energía como habilitador del desarrollo industrial
El acceso energético confiable se consolida como uno de los factores determinantes para el éxito del nearshoring en México. Modelos logísticos alternativos, como los gasoductos virtuales, permiten ampliar el mapa industrial hacia regiones anteriormente limitadas por infraestructura.
En este contexto, el suministro flexible de gas natural se posiciona como un catalizador para acelerar inversiones, mejorar la competitividad manufacturera y fortalecer la expansión industrial del país sin depender exclusivamente del desarrollo de infraestructura subterránea tradicional.
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