La revisión del T-MEC vuelve a colocar la gestión de inventarios como una variable estratégica para las cadenas de suministro, ante cambios en las condiciones comerciales y la necesidad de reducir riesgos de interrupciones en las operaciones.
Para las empresas, el reto consiste en reducir el capital destinado a inventarios y determinar qué nivel de existencias permite mantener la continuidad operativa y responder a los requerimientos de cada mercado.
Los resultados del Cuarto Estudio Nacional de Indicadores Logísticos (ENIL) muestran que la eficiencia logística no puede medirse exclusivamente mediante la velocidad de rotación del inventario. El nivel óptimo depende de factores como disponibilidad de productos y componentes, nivel de servicio, capacidad de respuesta y continuidad de las operaciones.
Las diferencias entre sectores muestran esta dinámica. Alimentos registra la mayor rotación, con un promedio de 10 vueltas al año, seguido por retail con 8.4. En manufactura, la rotación promedio es de 5.6, mientras que en automotriz alcanza 5.5.
Manufactura y automotriz requieren inventarios para asegurar continuidad operativa
Una menor rotación no necesariamente representa un menor desempeño. En industrias con procesos productivos complejos, mantener inventarios estratégicos puede ser necesario para evitar paros derivados de la falta de materiales o componentes.
El sector automotriz ejemplifica esta relación: aunque registra una rotación de inventario de 5.5 veces al año, alcanza un fill rate de 96%, 94% de entregas a tiempo y 81% de precisión en el pronóstico de la demanda.
“Durante años se asumió que reducir inventarios era sinónimo de mayor eficiencia. Hoy las cadenas de suministro operan bajo una lógica distinta. La competitividad no depende de tener menos inventario, sino del inventario correcto para sostener los niveles de servicio que exige cada industria. Ese equilibrio será cada vez más relevante conforme evolucione el entorno comercial de Norteamérica”, señaló José Ambe, CEO de LDM Logística de México.
La revisión del T-MEC añade presión sobre las empresas para evaluar sus niveles de inventario y la vulnerabilidad de sus cadenas de suministro. Las decisiones sobre abastecimiento, tiempos de entrega y disponibilidad de componentes adquieren mayor peso cuando existen cambios regulatorios o comerciales que pueden modificar los flujos transfronterizos.
El ENIL también identifica diferencias entre las industrias orientadas al consumidor final y aquellas con procesos industriales de mayor complejidad. Alimentos y retail dependen en mayor medida de una reposición rápida para responder a variaciones de la demanda, mientras manufactura y automotriz requieren inventarios que aseguren la continuidad de procesos productivos.
Inventarios, capital de trabajo y nivel de servicio marcan el equilibrio logístico
La gestión de existencias también implica un equilibrio entre disponibilidad y capital de trabajo. Mantener inventarios elevados puede reducir el riesgo de desabasto, pero aumenta los recursos financieros comprometidos; reducirlos demasiado puede generar interrupciones, incumplimientos y mayores costos logísticos.
Por ello, los indicadores del ENIL apuntan a que no existe un nivel de inventario universalmente eficiente. Cada empresa debe determinar sus parámetros a partir de la naturaleza de su operación, la confiabilidad de sus proveedores, los tiempos de abastecimiento y el nivel de servicio que requiere.