La relación comercial entre México y Estados Unidos atraviesa una coyuntura inédita para la industria manufacturera de exportación. La revisión del T-MEC, el endurecimiento de la política arancelaria estadounidense y la intención de reducir la dependencia de cadenas de suministro asiáticas han abierto una etapa de alta complejidad para las empresas IMMEX, pero también una ventana de oportunidad para fortalecer la integración productiva de Norteamérica.
Así lo señaló Israel Morales, director del Comité Nacional de la Relación México-Estados Unidos y Asuntos Internacionales de Index, quien advirtió que el momento actual exige claridad estratégica, coordinación público-privada y una ruta gradual que permita regionalizar cadenas de suministro sin afectar la competitividad, los costos de operación ni la estabilidad del empleo.
De acuerdo con el especialista, la revisión del T-MEC representa una decisión clave para el futuro de la región. El escenario ideal, explicó, sería que el acuerdo se fortalezca y extienda su vigencia por otros 16 años, lo que permitiría dar certidumbre jurídica a las empresas y mantener a Norteamérica como un polo atractivo para la inversión.
Desacoplamiento con Asia: el reto de una nueva arquitectura productiva
Uno de los puntos centrales en la discusión comercial es la intención de Estados Unidos de reducir su dependencia de China, Asia y otras economías consideradas de no mercado. Esta estrategia se ha manifestado a través de distintos instrumentos arancelarios, entre ellos la Sección 301, la Sección 232 y nuevos esquemas temporales que buscan desalentar la importación de insumos provenientes de esa región.
Para Morales, la señal de Washington es clara: avanzar hacia una mayor regionalización de las cadenas de suministro. Sin embargo, consideró que este proceso no puede ejecutarse de manera acelerada ni bajo una lógica exclusivamente arancelaria.
“Construir cadenas de suministro con Asia tomó 20 años. Es muy complejo pensar que el desacoplamiento pueda lograrse de un momento a otro”, señaló.
La industria IMMEX se encuentra directamente vinculada a este debate. Durante las últimas dos décadas, muchas operaciones manufactureras han estructurado sus procesos con insumos provenientes de fuera de Norteamérica, los cuales ingresan al país, se transforman y posteriormente se integran a productos que cumplen con las reglas de origen del T-MEC.
El posible endurecimiento de estas reglas plantea un cambio de fondo para el sector. Estados Unidos ha propuesto fortalecer los requisitos de origen con el objetivo de impulsar proveeduría local y sustituir importaciones asiáticas. Para Index, la discusión no debe centrarse en rechazar esa visión, sino en definir cómo implementarla de forma viable.
La certidumbre como condición para mantener inversión
Entre las principales preocupaciones identificadas por Index se encuentra el impacto de las nuevas cargas arancelarias en la operación de las empresas. Al tratarse de costos que muchas compañías no tenían previstos, las organizaciones se han visto obligadas a recalcular proyecciones, revisar márgenes y analizar la viabilidad de ciertos modelos de negocio.
Morales explicó que, cuando se imponen costos no anticipados, las empresas deben volver a evaluar su rentabilidad. Este proceso puede derivar en ajustes de producción, modificaciones en la oferta al mercado, reducción de empleo o incluso en decisiones de inversión más cautelosas.
“La principal preocupación es que las empresas necesitan volver a analizar la viabilidad del negocio. Cuando llegan cargas arancelarias no previstas, lo primero es recalcular si la operación sigue siendo rentable”, apuntó.
Por ello, Index ha insistido en la necesidad de construir una visión regional clara. La industria requiere saber cuál es la ruta de México, Estados Unidos y Canadá: dónde se encuentra actualmente la región, hacia dónde quiere avanzar y qué sectores o insumos pueden comenzar a producirse localmente bajo condiciones competitivas.
Regionalizar sin perder competitividad
Para Index, la regionalización debe diseñarse con criterios de eficiencia. Morales advirtió que sustituir importaciones asiáticas sin una estrategia adecuada podría convertir a Norteamérica en una región más costosa, menos productiva y menos competitiva.
La transición requiere identificar qué insumos pueden producirse en la región, cuáles necesitan incentivos, cuáles demandan innovación y cuáles seguirán dependiendo de Asia durante un periodo prolongado. También implica reconocer que existen productos o tecnologías cuya producción se concentró durante años fuera de Norteamérica y que no pueden relocalizarse sin inversión, conocimiento técnico y tiempo.
En ese sentido, Morales destacó que parte del reto está vinculado al desarrollo tecnológico. China no solo consolidó capacidades manufactureras, sino que también ha avanzado en propiedad intelectual, innovación y patentes. Para la región, esto implica fortalecer sus propias industrias, acelerar el desarrollo de conocimiento y crear condiciones para que nuevas capacidades productivas puedan establecerse en México, Estados Unidos y Canadá.
IMMEX 4.0 y la modernización del esquema exportador
Además de la revisión del T-MEC, Morales señaló que México debe fortalecer sus propios instrumentos para dar certidumbre a la industria de exportación. Uno de los temas más relevantes es la modernización del esquema IMMEX, una propuesta que Index ha impulsado ante el Gobierno Federal bajo la visión de IMMEX 4.0.
De acuerdo con el directivo, el esquema actual requiere actualizarse para responder a una coyuntura en la que las empresas necesitan agilidad operativa y capacidad de reacción. Las autorizaciones, permisos y cargas regulatorias pueden limitar el crecimiento de los negocios, especialmente cuando las oportunidades de inversión se mueven con rapidez hacia distintas regiones del mundo.
Morales consideró que una modernización integral del decreto IMMEX permitiría dar mayor certeza doméstica a las empresas, aun cuando persistan dudas sobre el desenlace de la revisión del T-MEC. La prioridad, dijo, es que los inversionistas no enfrenten incertidumbre adicional sobre cómo operar importaciones temporales, exportaciones y procesos de manufactura en México.
“Si modernizamos de manera integral el decreto IMMEX, podemos darle mucha certidumbre nacional al esquema y mantenerlo como uno de los mejores polos de atracción de inversión”, afirmó.
México ante una oportunidad estratégica
Pese a la complejidad del entorno, Morales sostuvo que México se encuentra ante una oportunidad significativa. Si Estados Unidos avanza en su desacoplamiento con China, el destino más natural para absorber una parte relevante de esa reconfiguración productiva es México, por su cercanía geográfica, experiencia manufacturera, integración comercial y capacidad exportadora.
La experiencia reciente muestra que el país ya ha empezado a captar oportunidades vinculadas con esta reconfiguración. Morales mencionó que, durante el último año, la industria IMMEX registró un crecimiento relevante en el sector electrónico, impulsado en parte por la demanda relacionada con inteligencia artificial. Según explicó, México se convirtió en el destino natural de operaciones que pudieron haberse desarrollado en China, lo que generó un crecimiento de 18% en la operación IMMEX de ese sector.
Para Index, este tipo de resultados confirma que el país puede ganar participación en industrias de alto valor si combina certidumbre, modernización regulatoria, coordinación con el sector privado y una estrategia regional bien diseñada.