El modelo de clúster busca dar un nuevo paso en México: pasar de iniciativas regionales y sectoriales aisladas hacia una agenda común que permita fortalecer la innovación, la transformación tecnológica y la productividad de las empresas. Durante el Primer Congreso Nacional de Clústers, realizado en Querétaro, representantes de distintas regiones y sectores analizaron cómo aprovechar esta colaboración para generar estrategias de alcance nacional.
Daniel Hernández, presidente de la Red Nacional de Clústers de México (REDCAM), destacó que el encuentro permitió reunir a clústers productivos, redes estatales y sectoriales, así como a actores vinculados con el desarrollo económico, con el objetivo de compartir experiencias y construir mecanismos de colaboración.
“Nos estamos juntando para tener un diálogo de cómo el modelo clúster puede contribuir a la transformación tecnológica, digital y productiva de nuestro país”, señaló Hernández.
El directivo explicó que uno de los principales objetivos es identificar y replicar modelos exitosos, tanto nacionales como internacionales, para convertirlos en políticas públicas, estrategias y proyectos que tengan un impacto directo en las micro, pequeñas y medianas empresas, los sectores productivos y las comunidades donde operan.
Hacia una agenda común de clústers
Uno de los resultados que busca generar este encuentro es establecer mecanismos de comunicación permanente entre las diferentes redes que existen actualmente en México. Hernández señaló que el país cuenta con redes estatales y sectoriales que pueden incrementar su impacto si mantienen una coordinación más estrecha.
A partir de esta colaboración, REDCAM plantea avanzar en tres principales líneas de trabajo: fortalecer las políticas públicas regionales para impulsar los clústers; abrir un diálogo que permita construir eventualmente una política nacional de clústers; y desarrollar mecanismos de evaluación de los modelos de operación para promover la excelencia dentro de estas organizaciones.
La intención es que la colaboración no se limite al intercambio de experiencias, sino que permita medir resultados, identificar áreas de oportunidad y elevar la capacidad de los clústers para contribuir al desarrollo económico de sus regiones.
“Queremos que estén en comunicación permanente y, a partir de ahí, podamos tener esta agenda común”, explicó el presidente de REDCAM.
Un esfuerzo que trasciende sectores y regiones
Para Hernández, la consolidación de una política nacional de clústers no debe entenderse como una iniciativa exclusiva de un sector productivo o de una organización. Por el contrario, considera que se trata de un tema estratégico para la competitividad del país, particularmente ante la necesidad de acelerar la transformación tecnológica y productiva de las empresas mexicanas.
En este sentido, el Congreso representa un primer paso para ampliar la participación y sumar a más actores al modelo. De acuerdo con el directivo, incluso distintas regiones ya han mostrado interés en convertirse en sede de una próxima edición del encuentro.
“Hay mucho camino todavía por delante. Ahorita lo que queremos es que cada vez más gente se sume, cada vez más gente participe y que, de esa forma, podamos impulsar juntos el real potencial que tiene el modelo de clúster”, afirmó.
El siguiente reto será convertir el diálogo generado en Querétaro en proyectos concretos y mecanismos permanentes de colaboración. Para REDCAM, la coordinación entre clústers puede convertirse en una herramienta para elevar la productividad, acelerar la innovación y fortalecer los ecosistemas industriales regionales, al tiempo que contribuye a construir una agenda nacional de competitividad.