QSM Semiconductores: la empresa que pone a México en el mapa de los semiconductores

Israel Molina.
Septiembre 01, 2026

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QSM Semiconductores quiere cambiar el papel de México en la industria de los chips. Desde Querétaro, la empresa prepara una planta que comenzará producción en volumen en 2027 y que forma parte de un proyecto de más de 100 millones de dólares para desarrollar tres fábricas y construir capacidades nacionales de diseño, manufactura y comercialización.

México sabe fabricar automóviles, electrodomésticos, dispositivos médicos y equipos electrónicos para algunos de los mercados más exigentes del mundo. Sus plantas forman parte de cadenas productivas globales y durante décadas la manufactura se convirtió en uno de los principales motores de la economía industrial del país.

Sin embargo, buena parte de la tecnología que hace posible esos productos llega desde el exterior. Entre esos componentes están los semiconductores, piezas diminutas que se encuentran en prácticamente todos los dispositivos electrónicos y cuya fabricación concentra algunas de las capacidades tecnológicas más sofisticadas de la economía mundial.

La compañía mexicana desarrolló un modelo IDM (Integrated Device Manufacturer) que integra en una misma organización el diseño, la fabricación y la comercialización de semiconductores. Su primera planta de producción se encuentra próxima a inaugurarse en El Marqués, Querétaro, y será la plataforma desde la que la empresa buscará pasar de diseñar componentes para sus clientes a fabricarlos directamente en territorio nacional.

La apuesta tiene una dimensión que va más allá de una nueva inversión industrial. QSM Semiconductores busca demostrar que México puede participar en etapas de mayor valor dentro de la cadena tecnológica, no solamente como destino de manufactura o ensamblaje.

“Queremos demostrar que México no nada más ensambla e integra, sino que también desarrolla y puede fabricar su propia tecnología. Ese es el propósito de la empresa: posicionar a México en el mapa de los semiconductores”, explicó Alejandro Franco, fundador y director general de QSM Semiconductores.

La compañía recibió recientemente el Sello Hecho en México, reconocimiento entregado por la Secretaría de Economía durante un encuentro que reunió a más de 300 representantes de la industria, academia y gobierno relacionados con el desarrollo del ecosistema nacional de semiconductores.

“Nuestro objetivo es que el próximo año logremos obtener nuevamente este distintivo por los primeros semiconductores que fabricaremos en México, de mexicanos para mexicanos”.

Una oportunidad que comenzó en la industria médica

La historia de QSM no comenzó con la intención de competir en el mercado mundial de chips. Su origen está en la industria farmacéutica, sector en el que Franco y su equipo acumularon más de una década de experiencia antes de plantearse la posibilidad de fabricar dispositivos médicos.

El proyecto tomó otro rumbo cuando comenzaron a estudiar los componentes que necesitaban esos dispositivos y encontraron que los semiconductores eran una de sus materias primas fundamentales. La búsqueda de proveedores llevó a una pregunta que terminaría convirtiéndose en el punto de partida de la compañía: si México cuenta con una industria manufacturera tan amplia, ¿por qué no existe una empresa nacional que fabrique esos componentes?

QSM Semiconductores comenzó entonces a analizar qué tecnologías consumía el mercado mexicano, qué sectores utilizaban semiconductores, qué tipo de componentes requerían y de dónde provenían. El ejercicio permitió identificar un nicho de importaciones que, de acuerdo con las estimaciones realizadas por la empresa, rondaba los 35 millones de dólares y que no contaba con participación de fabricantes mexicanos.

Para Franco, esa ausencia representaba una oportunidad, pero también revelaba la dimensión del problema. No bastaba con decir que México necesitaba semiconductores; había que determinar cuáles podía fabricar, encontrar la tecnología necesaria, formar a las personas capaces de operarla y conseguir el capital para construir una operación industrial.

“Yo siempre digo que son cuatro fases. Primero hay que identificar qué te van a comprar los clientes y qué necesitan: qué tecnología y qué semiconductor. Después hay que encontrar qué fábrica puede hacer esas tecnologías. Se habla mucho de la escasez de semiconductores, pero también existe una escasez de equipos para fabricarlos. Después viene el talento que sabe utilizar esas máquinas y fabricar. Y finalmente tienes que mezclar las tres cosas y poner la inversión para echarlo a andar”.

Ese proceso ha tomado alrededor de seis años. QSM lleva cuatro años como empresa en operación y durante este periodo desarrolló centros de ingeniería y diseño, construyó relaciones con clientes y comenzó a trabajar con distintos sectores. Actualmente tiene proyectos vinculados con las industrias médica, automotriz, de electrodomésticos y seguridad, mientras prepara su entrada a otros mercados.

 

Querétaro será el punto de partida

La primera planta de producción de QSM se ubicará en El Marqués, Querétaro, dentro del Parque Industrial Tecnológico Innovación. La compañía ya concluyó la obra civil y actualmente trabaja en la construcción del cuarto limpio y en la instalación de los equipos especializados que serán trasladados desde Estados Unidos.

La planta será inaugurada oficialmente durante el tercer trimestre de 2026. Después de la inauguración comenzará una etapa de pruebas y puesta a punto de los procesos, mientras que la producción en volumen está prevista para enero de 2027.

La precisión es relevante porque QSM Semiconductores ya había presentado anteriormente espacios relacionados con sus actividades de ingeniería y desarrollo. La instalación que ahora prepara en Querétaro es propiamente la primera planta destinada a la producción de semiconductores de la compañía en México.

La inversión de esta primera etapa será de aproximadamente 25 millones de dólares, con una capacidad inicial de 10,000 obleas de silicio al año. La instalación contará con los procesos necesarios para producir los dispositivos, entre ellos fotolitografía, depósito de materiales e implantación de iones.

En una fábrica de este tipo, las condiciones ambientales son parte esencial del proceso. El cuarto limpio debe mantener niveles extremadamente bajos de partículas y contaminantes para evitar que afecten la fabricación de los circuitos. Franco explicó que el espacio será hasta 10,000 veces más limpio que un quirófano.

La planta, además, no llegará al mercado sin pedidos. QSM estima que alrededor de 40% de su capacidad de producción ya está comprometida con clientes antes de iniciar la producción en volumen.

“Ya tenemos compromisos con los clientes. La fábrica todavía no está en operación y ya tiene 40% de su capacidad de producción vendida. Entonces no vamos a empezar a buscar quién quiere chips cuando abramos; llegamos con una línea de trabajo y con clientes que ya están esperando esa producción”.

 

La apuesta por los semiconductores maduros

El proyecto no busca competir desde el principio con las empresas que fabrican los chips más avanzados del mundo. La primera planta de QSM estará orientada a los llamados semiconductores legacy, o de tecnologías maduras, componentes que se encuentran en productos tan cotidianos como automóviles, refrigeradores, lavadoras y equipos industriales.

La decisión responde a una lectura del mercado mexicano. Mientras los grandes fabricantes globales concentran buena parte de sus inversiones en segmentos de alta tecnología, como computación, teléfonos inteligentes e inteligencia artificial, existe una demanda industrial de componentes maduros que continúa creciendo y que puede ser atendida mediante producción regional.

“De nada nos serviría traer una fábrica de un nanómetro para atender a Apple cuando aquí no te lo van a comprar. Nosotros pensamos primero en lo que consume México, en todas las empresas que están llegando por nearshoring y en los componentes que realmente necesitan”, explicó el director general de QSM.

La estrategia permite además aprovechar la estructura manufacturera que México ya tiene instalada. Un automóvil producido en el país, un electrodoméstico o un dispositivo médico pueden requerir diferentes tipos de semiconductores, aunque no necesariamente los más avanzados tecnológicamente.

QSM Semiconductores identifica oportunidades en dispositivos médicos, automotriz, electrodomésticos y seguridad, pero también observa potencial en aeronáutica, aeroespacial, energía y comunicaciones. Son mercados de nicho en los que la compañía considera que existe espacio para fabricantes capaces de atender necesidades específicas y producir en volúmenes adecuados.

 

El talento será tan importante como las máquinas

Para QSM el talento es uno de los componentes centrales de su estrategia. La compañía cuenta actualmente con alrededor de 50 especialistas, entre ingenieros, maestros y doctores, y prevé llegar hasta 150 empleos altamente especializados cuando la primera planta opere a plena capacidad.

La formación se ha desarrollado desde los primeros años del proyecto. QSM mantiene convenios con instituciones académicas para incorporar practicantes y recién egresados, al mismo tiempo que integra investigadores y especialistas con experiencia en centros de investigación mexicanos. A ello se suma el personal con experiencia directa en la industria que proviene de la operación estadounidense adquirida.

El resultado es una combinación de perfiles que busca cubrir distintas etapas del proceso: jóvenes que comienzan su formación industrial, especialistas que ya cuentan con experiencia científica y profesionales que conocen de primera mano la operación de una fábrica de semiconductores.

La retención será un desafío adicional. Una vez formados, estos profesionales se convierten en perfiles atractivos para empresas internacionales, por lo que QSM implementó un esquema de stock options que permite a sus colaboradores participar en el crecimiento de la compañía.

“México tiene mucho talento; el reto no es reclutarlo, el reto es retenerlo. No competimos solamente contra empresas mexicanas. Cuando quieren a nuestro talento, muchas veces se lo llevan empresas de otros países. Por eso necesitamos que sepan que también pueden ser parte de la empresa, además de ofrecer sueldos competitivos y una buena cultura laboral”.

 

Fabricar el chip es solo el principio

La primera planta resolverá una parte del problema, pero dejará al descubierto que México todavía necesita construir una cadena de suministro alrededor de los semiconductores.

El país dispone de materias primas relacionadas con algunos de los procesos, pero no necesariamente cuenta con proveedores capaces de transformarlas hasta alcanzar las especificaciones requeridas por esta industria. Las obleas de silicio, por ejemplo, deben importarse, mientras que determinados gases requieren niveles de pureza que actualmente no se producen en México con las características necesarias.

La oportunidad, por tanto, no termina en la puerta de la fábrica. Incluye a los proveedores de materiales, gases, equipos y servicios especializados, además de universidades, centros de investigación y empresas capaces de desarrollar nuevas tecnologías.

“Al día de hoy, te toca crear no solamente el ecosistema, sino hasta la información. Nosotros no teníamos un antecedente de qué consumía la industria porque no había un histórico; entonces lo que nos tocó hacer fue crear esa información, tocar puertas y entender el mercado”.

Ese es uno de los aspectos que diferencian el proyecto de QSM de una inversión manufacturera convencional. La empresa no llega a un ecosistema maduro para integrarse a él; busca contribuir a construir un ecosistema.

 

Tres fábricas para cambiar de escala

La planta de Querétaro representa la primera fase de un proyecto más amplio. QSM contempla construir tres fábricas en México durante los próximos cinco a ocho años, con una inversión acumulada superior a 100 millones de dólares.

La segunda planta requeriría alrededor de 70 millones de dólares, mientras que la tercera tendría una inversión estimada de entre 70 y 90 millones de dólares. Las siguientes instalaciones también incorporarían nodos tecnológicos más avanzados y capacidades de producción superiores.

Una de ellas podría ubicarse en el norte del país, con Monterrey y Tijuana entre las alternativas analizadas por la empresa. La cercanía con Estados Unidos sería relevante tanto por logística como por la cartera de clientes que mantiene la operación adquirida.

La expansión tiene una lógica que va más allá de aumentar la capacidad productiva. Para QSM, una sola fábrica difícilmente puede generar el ecosistema necesario para desarrollar una industria nacional; se necesita una escala suficiente para atraer proveedores, formar talento y generar nuevas oportunidades de negocio.

 

Del “hecho en méxico” a la tecnología mexicana

El reconocimiento que QSM recibió con el Sello Hecho en México adquiere una dimensión particular dentro de esta historia. La etiqueta ha acompañado durante décadas a productos manufacturados en territorio nacional. En el caso de los semiconductores, sin embargo, el concepto adquiere otra profundidad, no se trata solamente de fabricar dentro del país, sino de desarrollar capacidades tecnológicas que permitan que una empresa mexicana participe en diferentes etapas de la cadena.

El modelo IDM de QSM busca precisamente integrar esas capacidades bajo una misma organización: diseño, fabricación y comercialización. La compañía pretende que los primeros semiconductores fabricados en su planta reciban nuevamente el distintivo, una vez que la producción mexicana entre en operación.

Para Franco, el objetivo de largo plazo es que México deje de ser visto únicamente como un país capaz de ensamblar tecnología y comience a ser reconocido también por desarrollarla y fabricarla. “Queremos posicionar a México en el mapa de los semiconductores. Y esto no va de una empresa sola. Va de un conjunto de gobierno, academia e industria que tienen que trabajar para crear las capacidades que hoy no existen”.

 

El siguiente capítulo

QSM Semiconductores ya piensa más allá de sus primeras tres fábricas. La empresa trabaja en una estructura de gobierno corporativo que le permita eventualmente acceder al mercado bursátil mexicano y utilizar el financiamiento como una herramienta adicional para sostener su expansión.

La razón es inherente a la industria: una empresa tecnológica no puede detener la inversión. Los procesos evolucionan, las máquinas se actualizan y los mercados cambian, por lo que mantenerse competitivo exige continuar destinando capital a tecnología y capacidades.

Pero antes de pensar en una cuarta fábrica o en una eventual cotización bursátil, QSM tiene un objetivo inmediato, terminar de instalar la primera planta, inaugurarla durante el tercer trimestre de 2026, completar las pruebas y comenzar la producción en volumen en enero de 2027.

A partir de ahí comenzará una etapa distinta. Ya no se tratará de demostrar que es posible instalar una fábrica de semiconductores en México, sino de comprobar que puede operar de manera competitiva, atender clientes y crecer desde el país.

Durante décadas, “Hecho en México” fue sinónimo de manufactura. QSM Semiconductores quiere añadir una palabra más a esa etiqueta: tecnología, y en Querétaro, esa transición comenzará a probarse cuando las primeras obleas entren a producción.

 


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