Las PYMES mexicanas enfrentan el desafío de adaptarse a los estándares internacionales de ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), un reto que implica costos y cambios estructurales, pero que también abre la puerta a mayor financiamiento, competitividad y acceso a cadenas globales de proveeduría.
ESG en PYMES mexicanas: financiamiento y competitividad
Durante el panel “Perspectivas económicas, políticas y comerciales en el nuevo orden económico norteamericano” de las Juntas Internacionales COPARMEX 2025, el Dr. Jacobo Ramos Folch destacó la importancia de que las PYMES no queden fuera de esta transformación: “Qué importante es la certeza regulatoria. Desde un punto de vista inversor, tener esa certeza jurídica es fundamental para tener unas reglas y una certidumbre”. Añadió que la informalidad y la falta de capacitación siguen siendo obstáculos, pero también áreas de acción prioritaria.
Por su parte, la economista Gabriela Siller Pagaza subrayó la necesidad de mejorar las condiciones de financiamiento: “Para las PYMES es todo un reto tener financiamiento a una tasa de interés baja o que se considere adecuada, y entonces como que se van rezagando… y por lo tanto la productividad se va quedando detrás de las grandes empresas”.
Certidumbre regulatoria y apoyos OCDE para PYMES
Siller propuso una solución práctica: “Creo que aquí se podría solucionar con que a más bancos, sobre todo los bancos pequeños, se les diera más garantías para prestar a las pequeñas y medianas empresas… lo cual podría estar atado a que se cumplieran con requisitos ESG”. En este enfoque convergen banca, garantías y cumplimiento.
De acuerdo con Ramos, la OCDE ya trabaja en recomendaciones que buscan apoyar a las empresas medianas y pequeñas en América Latina a través de incentivos fiscales, capacitación y simplificación regulatoria. “No olvidarnos de las PYMES… son fundamentales para la formalización de los pequeños comercios y para un clima de inversión atractivo”, afirmó.
La discusión dejó claro que, aunque los nuevos estándares ESG representan una carga inicial, también son la llave para que las PYMES mexicanas fortalezcan su productividad, accedan a financiamiento competitivo y se integren con éxito a los mercados internacionales.
En palabras de Siller, este reto puede convertirse en motor de transformación: integrar prácticas sostenibles no solo asegura competitividad, sino que coloca a México en una mejor posición dentro de América del Norte.