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Proveeduría aeroespacial: ¿Qué buscan las empresas?

Por Dinorah Becerril. 1 de diciembre 2022

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México juega un papel clave ante la reestructuración de las cadenas de proveeduría de la industria aeroespacial. La pandemia por Covid-19 dejó entrever la dependencia de la manufactura asiática, por lo que hoy en día existe una clara tendencia de las empresas hacia el nearshoring y la diversificación de operaciones, lo que arroja nuevos retos para la industria aeroespacial mexicana.

Para Edgar Ciceño, director de estrategia de Safran en México, la cercanía de los componentes para las grandes empresas les da certeza de la continuidad de su operación, por lo que el nearshoring trae una nueva oportunidad al país que no se esperaba hace dos años. “Cada año, en estos tres años, hemos visto una pequeña revolución y ahora estamos viendo una importante con la supply chain”. 

En tanto, Luis Lizcano, presidente ejecutivo de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (Femia), expuso que esta reestructura por parte de las empresas viene acompañada por otro factor que toman a consideración para sostener su operación: el bono demográfico, tener personal disponible para alcanzar sus objetivos.

Ante estos factores y para responder al dinamismo de la reactivación del sector aeroespacial, Femia llevó a cabo una reingeniería del Programa de Desarrollo de Proveedores, a través del cual se elaboró una herramienta de diagnóstico (misma que estará disponible en línea) que arrojará cuáles son las áreas de oportunidad de las empresas interesadas en integrarse a la cadena de suministro, para posteriormente hacer un acompañamiento. Lizcano estimó que los resultados del primer diagnóstico realizado en octubre estén listos en noviembre de este año.

“Hay un interés evidente de las empresas para diversificarse hacia el sector aeroespacial, sin embargo es primordial que estas primero conozcan el negocio aeroespacial”, dijo.

Esto a pesar de que existe una base industrial amplia, primordialmente por el sector automotriz, que cuenta con tecnología de punta y los procesos son similares, la forma de hacer negocio es diferente.

El aeroespacial se trata de una alta mezcla y bajo volumen, además, la forma de administrar la producción, la calidad y el aprovisionamiento de materias primas difiere al de otras industrias.

Del lado de la demanda, Femia está identificando a las empresas que realmente tienen una intención e interés en desarrollar la red de proveedores en México.

“Los estamos acercando a los proveedores potenciales en las diferentes regiones del país”, informó.

Como parte de esta reconfiguración estratégica, la federación lleva a cabo este ejercicio con una o dos compradoras, en vez de hacerlo con un gran número al mismo tiempo, para sostener acercamientos con las empresas que tienen mayores posibilidades acorde con el perfil que solicita la empresa.

 

Aumento en la demanda de proveeduría aeroespacial

Previo a la pandemia, la Femia había detectado una oportunidad de 5,000 millones de dólares para sustituir importaciones; sin embargo, en la actualidad, con este ejercicio, entre dos compañías los requerimientos ascienden a 7,000 millones de dólares. Las compradoras buscan desde maquinados de precisión, ensambles de sheet metal, materiales compuestos, inyección de plásticos, plásticos en general, forja y fundición.

“Los requerimientos no son ‘dame un número de parte’, sino que los paquetes de trabajo son compuestos por muchísimos números de parte o de varios que se asignan con volúmenes más pequeños”, detalló.

El desarrollo de proveedores se trata de un proceso largo, de incluso hasta tres años para las empresas.

De acuerdo con Ricardo Capilla, CEO de Airbus México, en los próximos 20 años se estima que a nivel global se requieran de 39,000 a 40,000 aviones, lo que demandará una producción de 2,000 aeronaves al año.

Para Verónica Méndez, presidenta del Aeroclúster de Querétaro, las pequeñas y medianas empresas (Pymes) tendrán un papel fundamental en el desarrollo de los componentes que demandará la industria, por lo que es necesario explorar cómo impulsarlas e incentivarlas, pues si bien se tiene claro el objetivo, hace falta el cómo.

Para ello, México requiere del diseño una política industrial para el sector aeroespacial, aseguró Lizcano, que apoye a las Pymes a integrarse a las cadenas de suministro de los sectores comercial y de defensa, y se beneficien de programas de compensación industrial.

Por ejemplo, en el sector de la defensa, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) tiene claro el papel que tiene que jugar en el desarrollo de esta industria en México. “Tan claro lo tiene que desde el 2015 ha desarrollado la Feria Aeroespacial México. Si ha habido un impulso importante por buscar proveedores a las demandas que ellos tienen”, refirió Lizcano. Sin embargo, hay aspectos en los que no hay disponibilidad en México.

De manera que esta política debe de contener esquemas de financiamientos flexibles en beneficio de ambos.

En el caso de otros países como Francia, expuso Capilla, el Estado se vuelve “inversionista de riesgo”, es decir, presta el dinero a una tasa correcta y una vez que la empresa comienza a facturar, esta comienza a pagar.

“Francia, como muchos países, protege su industria y decide cómo se equipa y da los contratos conforme a lo que a Francia le interesa en know how e innovación para que se gane de dos formas: por lo que obtiene como producto y servicio y por lo que obtiene como industria y desarrollo tecnológico. Es todo un ecosistema”, explicó.

Por lo que la cuestión en México, dijo, es cómo se coordinan entre las diferentes dependencias del gobierno para sacar la mejor ventaja y que sea un ganar-ganar.

El potencial que tiene el país, consideró Lizcano, es “inmejorable” para poder participar en esta industria global y tener éxito.


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