La industria automotriz de Querétaro enfrenta el reto de fortalecer su base de proveedores regionales ante los cambios en las cadenas de suministro, las exigencias de contenido regional del T-MEC y la incorporación de nuevas tecnologías en los procesos productivos. Para las empresas del sector, la disponibilidad de proveeduría especializada será un factor relevante para conservar competitividad y responder a los requerimientos de las armadoras y compañías Tier 1.
Daniel Hernández, director general del Clúster Automotriz de Querétaro, explicó que existen oportunidades para ampliar la participación de proveedores en procesos tradicionales como metalmecánica y plásticos, pero también en soluciones vinculadas con hardware, software, digitalización e inteligencia artificial. La entrevista se realizó en el marco del Encuentro Industrial 2026 en Querétaro, espacio que reunió a empresas compradoras y proveedores de distintos sectores.
Metalmecánica y plásticos concentran oportunidades
Entre las capacidades con mayor demanda se encuentran los maquinados, estampados, forja, corte, doblez, punzonado y pintura, además de componentes plásticos con acabados metálicos y no metálicos, texturas e insertos. Hernández señaló que el Bajío cuenta con experiencia industrial que puede facilitar la incorporación de más empresas a estas cadenas de suministro.
Las oportunidades también se extienden hacia los servicios indirectos y tecnológicos. Laboratorios, equipos especializados, servicios para plantas y soluciones digitales forman parte de las necesidades que las empresas buscan cubrir. A ello se suma una mayor demanda de herramientas de inteligencia artificial, capacitación y plataformas que permitan optimizar procesos administrativos y productivos.
T-MEC eleva la presión por localizar proveeduría
El cumplimiento de las reglas de origen del T-MEC también ha incrementado la atención sobre la procedencia de los materiales y componentes. Hernández señaló que las empresas que cumplen con el contenido regional mantienen las condiciones establecidas en el acuerdo comercial, mientras que aquellas que dependen de suministros externos enfrentan mayores desafíos ante el nuevo entorno comercial.
Esta situación abre oportunidades para desarrollar una base de suministro en América del Norte, con participación de empresas de México, Estados Unidos y Canadá. La selección de proveedores, explicó, depende de factores como costo, tecnología, logística, disponibilidad de materiales y capacidad productiva, por lo que la sustitución de fuentes de suministro requiere procesos de evaluación y autorización.
La incorporación de un nuevo proveedor a la cadena automotriz tampoco ocurre de forma inmediata. De acuerdo con Hernández, desde el primer contacto entre comprador y proveedor hasta la concreción de un negocio pueden transcurrir al menos 24 meses, mientras que algunos proyectos automotrices se cotizan con tres o cuatro años de anticipación respecto al inicio de producción.
Este proceso representa una oportunidad para las empresas mexicanas que desarrollen capacidades técnicas, certificaciones y estructuras comerciales compatibles con las exigencias del sector. El fortalecimiento de la proveeduría regional puede ampliar la participación de compañías del Bajío en proyectos automotrices y respaldar una cadena de suministro con mayor integración dentro de América del Norte.