Detrás de los tecnicismos y las declaraciones diplomáticas que rodean la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el sector privado y el gobierno mexicano enfrentan un reto técnico crucial para la economía del norte del país. La prioridad de las mesas de negociación no radica únicamente en la continuidad del acuerdo, sino en garantizar que industrias base como el acero, el aluminio y los componentes automotrices permanezcan libres de aranceles.
Pedro Casas, director general y vicepresidente de la American Chamber of Commerce México (AmCham), señaló que cuidar que estos metales sigan libres de impuestos es el reto más grande para la economía mexicana rumbo al 20 de julio.
El impacto de las reglas de origen y la triangulación de Asia
El foco de Estados Unidos sobre el acero y el aluminio responde a una estrategia clara: evitar que insumos de China y otros países asiáticos utilicen a México como trampolín comercial. El reto de las mesas técnicas es afilar los mecanismos de rastreo para garantizar que los materiales sean realmente norteamericanos.
Para Nuevo León, que destaca como el corazón metalúrgico y de proveeduría automotriz del país, un cambio en estas reglas o la aplicación de gravámenes temporales representaría un impacto en la competitividad. Las empresas locales que proveen a las armadoras en Estados Unidos dependen de mantener un flujo logístico ágil y sin costos adicionales que alteren los planes de negocio.
"El punto medio aceptable para el sector privado es uno en el que, en materia de aranceles, México recibe un trato preferencial en relación con el resto del mundo, que ese trato preferencial y ese margen sea lo más amplio posible", aseguró.
De acuerdo con la AmCham, el éxito de la delegación de la Secretaría de Economía dependerá de consolidar un acuerdo que disipe las ambigüedades técnicas y demuestre que las cadenas de valor norteamericanas ya están completamente integradas.
Del sector automotriz a semiconductores: las nuevas industrias clave
La reconfiguración del tratado bajo la actual política económica busca que Norteamérica reduzca su dependencia de otros mercados, no solo en la industria automotriz, sino también en tecnologías estratégicas. Esta estrategia abre una ventana de oportunidad para que las plataformas de manufactura avanzada en Nuevo León se integren formalmente a nuevos sectores considerados clave para la seguridad regional.
"La industria automotriz sería una de las principales en ser atendidas, aunque existen industrias estratégicas vinculadas a un tema de seguridad nacional de interés para Estados Unidos, entre ellas, podrían sumarse dispositivos médicos, semiconductores y farmacéutica", dijo.
Hacia el cierre de julio, el balance para la industria local dependerá de la claridad jurídica que se alcance en las mesas de trabajo, garantizando que el flujo comercial mantenga la estabilidad necesaria frente a los próximos ciclos económicos.