CIAL dun & bradstreet, compañía dedicada a soluciones, análisis avanzado de datos, presentó la información más relevante sobre las dinámicas económicas de México y la región, en una nueva edición de su monitor económico CIAL Insights.
El PIB de México creció apenas 0.5% en 2025, acumulando cuatro años de desaceleración. En el cuarto trimestre se observó un repunte de 1.6% anual, con el sector agropecuario avanzando 6.0%, el terciario 2.0% y el secundario apenas 0.3%. La industria, que representa el 30% del PIB, ligó dos años consecutivos en terreno negativo (-0.4% en 2024 y -1.3% en 2025). La inversión retrocedió 6.9% y el consumo privado cayó 0.1%, factores que limitaron el crecimiento. Para 2026, se estima un avance de 1.6%, condicionado a la revisión del T-MEC y al entorno externo.
Exportaciones impulsan el desempeño económico
En diciembre, las exportaciones totales tuvieron un repunte de 17.2% anual, su mejor ritmo desde enero de 2023. De esta manera, durante todo 2025, el valor exportado ascendió a 664,837 millones de dólares, reportando un aumento de 7.6%.
Este buen desempeño de las exportaciones se dio a pesar de un entorno arancelario retador y una geopolítica cambiante. La explicación más razonable es que Estados Unidos aplicó aranceles mucho más altos a otros países, en especial China.
Las importaciones ascendieron a 664,066 millones de dólares, con un crecimiento de 4.4%, destacando la caída de 8.7% en bienes de capital, reflejo del retroceso en la inversión. En contraste, los bienes intermedios crecieron 7.2%. El resultado fue un superávit comercial de 771 millones de dólares, contrario al déficit esperado de más de 12,000 mdd.
Finanzas públicas y crédito en desaceleración
En el ámbito internacional, la Reserva Federal mantuvo su tasa en el rango de 3.5%–3.75%, tras tres recortes en 2025. La inflación en EE. UU. cerró en 2.7%, el desempleo en 4.4% y el PIB creció 2.2%. El dólar mostró volatilidad, mientras el peso mexicano cerró enero en 17.33 por dólar, con una depreciación diaria de 0.55%.
En las finanzas públicas, el déficit fiscal fue de 1.38 billones de pesos, equivalente a 3.9% del PIB, con una reducción de 17.1% respecto a 2024. La deuda pública superó los 19 billones de pesos, alcanzando 53.6% del PIB, su proporción más alta desde 1987. Aunque la estructura de la deuda es sana —76% interna y vencimiento promedio de 7.7 años—, sigue siendo un factor de riesgo.
El crédito bancario mostró una fuerte desaceleración: en diciembre creció apenas 1.5% real anual, su ritmo más bajo desde 2022. El portafolio comercial retrocedió 0.7%, mientras el crédito al consumo avanzó 8.2% y el hipotecario 1.7%. La cartera vencida se mantuvo bajo control en 2.14%, estable frente al promedio histórico.
En conjunto, los indicadores reflejan que México cerró 2025 con un crecimiento limitado, exportaciones dinámicas y cuentas externas ordenadas, pero con una inversión deprimida y un crédito en desaceleración. Para 2026, el reto será transformar la estabilidad cambiaria y fiscal en un motor de inversión y empleo, capaz de sostener un crecimiento más sólido en medio de tensiones comerciales con EE. UU., presiones internas y un entorno global incierto.