Nuevo León y Texas buscan fortalecer su integración comercial y ampliar la participación de las pymes en las cadenas de valor de Estados Unidos, en un escenario marcado por el T-MEC, el nearshoring y una creciente demanda de infraestructura, energía y proveeduría regional.
Con el objetivo de consolidar al noreste mexicano como un motor clave de desarrollo, el World Trade Center Monterrey llevó a cabo el Café UANL con Texas, un espacio de diálogo y vinculación donde especialistas económicos y líderes industriales trazaron la ruta comercial entre Nuevo León y el mercado estadounidense.
Esta edición sumó un alcance internacional al realizarse en el marco de la WTCA Latin American Conference, cumbre que reunió a líderes empresariales de la red global para analizar las tendencias de inversión en la región. Eugenio José Reyes, director del WTC Monterrey, destacó que el foro funciona como un puente práctico para que las pequeñas y medianas empresas trasciendan las fronteras locales, al poner a su alcance herramientas y contactos clave para integrarse al mercado estadounidense.
Desde el inicio de la jornada, la conversación colocó a las pymes en el centro de la competitividad regional. Al concentrar casi el 99% del tejido productivo en México, su integración no se resuelve en abstracto, sino en la capacidad operativa de las empresas locales para colocarse en las cadenas de valor.
“El comercio transfronterizo requiere ir más allá de las intenciones, se debe impulsar la visibilidad, el acceso a financiamiento y las alianzas directas en el terreno para consolidar la confianza de ambos lados de la frontera”, enfatizó Crystal Edn, directora ejecutiva de Servicios para Miembros de la WTCA.
Por su parte, Betsabé Rocha, secretaria de Economía de Nuevo León, puso en perspectiva el peso geopolítico de la entidad: con apenas el 4% de la población nacional, el estado genera un crecimiento que duplica la media del país y capta casi el 60% de los proyectos de nearshoring en México. Destacó que mantener este ritmo requiere un trabajo articulado entre gobierno, universidades e iniciativa privada, y resumió la alianza binacional de forma contundente.
“A Texas no lo vemos como competencia, lo vemos como un complemento. Somos vecinos, casi familia, y esa cercanía la tenemos que aprovechar para generar proyectos y negocios reales”, aseguró.
Productividad, talento e innovación para elevar el valor agregado
Ese diagnóstico sobre las capacidades locales sirvió como punto de partida para el panel “Péndulo ideológico y económico de LATAM”, donde Joana Chapa, directora de la Facultad de Economía de la UANL, y Vidal Garza, vicepresidente de Coparmex, analizaron el entorno macroeconómico regional. Durante la discusión, los especialistas expusieron cómo América Latina ha oscilado históricamente entre posturas políticas encontradas que frenan la continuidad institucional y desincentivan la inversión a largo plazo.
Para romper con esta trampa de volatilidad, señalaron la urgencia de reorientar las políticas públicas hacia tres variables estructurales: el incremento sostenido de la productividad, la formación de talento técnico alineado a la industria de alta tecnología y la apuesta por la innovación. Ambos analistas coincidieron en que la sofisticación del capital humano es el factor determinante para que el talento local deje de competir únicamente por mano de obra y se transforme en un verdadero generador de valor agregado frente a otros bloques globales.
T-MEC impulsa integración de proveeduría entre Nuevo León y Texas
El análisis aterrizó en el terreno operativo durante el panel centrado en el alcance del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el dinamismo de la relación bilateral, que contó con la participación de Héctor Tijerina, director de Invest Monterrey; Grace Lingow, directora de AmCham Capítulo Noreste; y Andrés Franco, director de COMCE Noreste.
Durante el diálogo, los especialistas destacaron que, a diferencia de revisiones anteriores, la discusión actual ya no gira en torno a la continuidad del T-MEC, sino a profundizar su implementación frente a un entorno geopolítico donde la manufactura electrónica y los centros de datos ganan terreno decisivo.
En ese sentido, las intervenciones coincidieron en que México ha dejado de competir únicamente por costos para enfocarse en certidumbre, capacidad de ejecución y reglas claras. Para los ponentes, el verdadero desafío de la integración binacional radica en la velocidad para movilizar energía confiable, infraestructura logística y desarrollo de proveedores locales que permitan a las pymes insertarse con éxito en la cadena de suministro con Estados Unidos.