Nissan presentó en el E-Prix de la Ciudad de México una intervención inédita en la Fórmula E al exhibir su monoplaza GEN 3.5 EVO recubierto con más de seis millones de cristales, colocados por 120 artesanos wixárikas, como una declaración de innovación con propósito que conecta movilidad eléctrica, identidad cultural y alto desempeño.
La pieza fue desarrollada en colaboración con el artista y maestro César Menchaca, y representa un diálogo entre México y Japón que trasciende lo estético para integrarse al discurso tecnológico de la marca. La intervención convierte al monoplaza en un soporte narrativo, donde la ingeniería japonesa se encuentra con la riqueza simbólica del arte wixárika.
Arte mexicano en la máxima categoría eléctrica
Por primera vez, un auto de Fórmula E incorpora arte mexicano en su carrocería, marcando un hito para la categoría eléctrica y para la industria automotriz en el país. El trabajo artesanal respetó los procesos tradicionales del pueblo Wixárika, integrando materiales, patrones y significado en una plataforma de competencia internacional.
Desde la perspectiva empresarial, la iniciativa refuerza la estrategia de marca de Nissan en México al vincular innovación tecnológica con responsabilidad cultural. El proyecto posiciona al país como un espacio de creación donde la electrificación también puede comunicar valores, identidad y visión de futuro.
Innovación con propósito y visión de largo plazo
La intervención del GEN 3.5 EVO no altera el enfoque competitivo del monoplaza, sino que amplifica su mensaje en pista y fuera de ella. La movilidad eléctrica de alto desempeño se presenta como una plataforma capaz de integrar cultura, diseño e ingeniería, sin comprometer eficiencia ni rendimiento.
Con esta acción, Nissan subraya su conexión profunda con México y adelanta una línea de innovación que busca trascender la pista, consolidando a la Fórmula E como un escaparate donde la tecnología limpia también cuenta historias y proyecta una movilidad más consciente.