El éxito del nearshoring en México ya no dependerá únicamente de atraer nuevas inversiones, sino de la capacidad de las empresas para ejecutar operaciones cada vez más complejas con eficiencia, visibilidad y coordinación. Conforme los proyectos de relocalización avanzan hacia su fase operativa, la disciplina en la ejecución se ha convertido en el principal diferenciador para sostener la competitividad manufacturera del país.
De acuerdo con DHL Supply Chain México, la evolución de la manufactura está elevando las exigencias sobre las cadenas de suministro, particularmente en industrias como la automotriz, electrónica, equipo de transporte y bienes de consumo duradero, donde la sincronización entre proveedores, inventarios, transporte y producción resulta determinante para mantener la continuidad operativa.
Este cambio ocurre después de que México registró un récord histórico de 40.8 mil millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) durante 2025, de los cuales más de una tercera parte se concentró en la industria manufacturera, impulsada principalmente por la estrategia de nearshoring.
"México ha dado un paso importante al posicionarse como un hub manufacturero relevante a nivel global. El siguiente desafío está en la ejecución, en el cómo nos volvemos más efectivos. La capacidad de coordinar los distintos elementos que intervienen en la operación es lo que permitirá sostener ese crecimiento en el tiempo", afirmó Mario Rodríguez, presidente de DHL Supply Chain México.
La manufactura demanda cadenas de suministro más sincronizadas
Uno de los principales retos para las empresas manufactureras se encuentra en la coordinación entre el suministro de materiales y los procesos de producción.
En operaciones de alta complejidad, cualquier desalineación entre ambos procesos puede afectar directamente la productividad, incrementar costos, alterar la planeación y comprometer la capacidad de responder a la demanda del mercado.
Ante este escenario, cada vez más compañías están incorporando modelos integrados de gestión como Inbound to Manufacturing (I2M), un enfoque que busca sincronizar el abastecimiento de materias primas con las necesidades reales de producción.
A diferencia de los esquemas tradicionales, este modelo permite que los materiales lleguen a planta en función de lo que realmente se requiere fabricar, en el momento y secuencia adecuados, reduciendo la dependencia de pronósticos poco precisos o decisiones de último momento.
Con ello, las empresas pueden optimizar la administración de inventarios, mejorar la planeación logística, incrementar la visibilidad de la operación y reducir el impacto de interrupciones derivadas de factores externos, como las disrupciones comerciales que han caracterizado los últimos años.
La ejecución será el nuevo diferenciador competitivo
Para DHL Supply Chain, la manufactura avanzada exige que las decisiones relacionadas con transporte, proveedores, inventarios y producción estén conectadas bajo un mismo esquema operativo.
Cuando esa coordinación no existe, las organizaciones enfrentan mayores riesgos de interrupciones, sobrecostos y ajustes constantes que afectan su competitividad.
"El reto en manufactura avanzada no está en reaccionar ante desviaciones, sino en diseñar operaciones que puedan ejecutarse sin depender de ajustes constantes o de la volatilidad geográfica. I2M permite estructurar ese nivel de ejecución, conectando información, abastecimiento y producción en un mismo sistema operativo. Esto no solo mejora la eficiencia, permite operar con mayor estabilidad en entornos donde la variabilidad es permanente", explicó Enrique Muñoz, vicepresidente Sector Auto-Mobility en DHL Supply Chain.
Como parte de esta estrategia, la compañía ha fortalecido capacidades para implementar modelos I2M dentro de operaciones industriales, integrando proveedores, transporte y procesos en planta bajo una misma plataforma operativa.
Entre las soluciones destacan la gestión de inventarios alineados a la demanda productiva, la visibilidad en tiempo real del flujo de materiales y una coordinación logística más robusta para responder a ritmos de producción cada vez más exigentes.