México importa nueve de cada 10 moldes que requiere para sus procesos productivos, una dependencia que abre una oportunidad para ampliar la fabricación nacional de herramentales y capturar una mayor parte del valor de la manufactura instalada en el país. Ante este escenario, Meximold 2026 reunirá en Querétaro a fabricantes, proveedores y especialistas del sector para abordar los retos que enfrenta la industria mexicana en tecnología, estandarización, inversión y formación de talento. El tema fue analizado en un conversatorio moderado por Natalia Ortega, directora de Contenidos de Meximold, con representantes de empresas y organismos vinculados con la industria.
La séptima edición de Meximold, feria especializada en moldes, troqueles y herramentales que inició en 2019, contará este año con 6 mil metros cuadrados de área de exhibición, más de 130 expositores y más de 20 conferencias. El programa incluirá temas de inteligencia artificial, capacitación, tecnologías para manufactura y solución de problemas dentro de las plantas. El encuentro también funcionará como espacio de vinculación para compañías mexicanas y proveedores internacionales, con visitantes procedentes de distintas regiones del país, así como de Centroamérica y Sudamérica.
México tiene mercado para ampliar la fabricación nacional de moldes
El tamaño de la oportunidad queda reflejado en el comercio exterior del sector. Arturo Nava, consejero y ex presidente del Clúster de Plásticos de Querétaro, señaló que México importa alrededor de 7.7 dólares en moldes por cada dólar que exporta y ocupa el segundo sitio mundial entre los países importadores de estos productos. A este escenario se suma el crecimiento de las compras provenientes de China, que durante el primer semestre del año reportaron un incremento de 41.5%, según los datos expuestos por el especialista. Para la industria nacional, esta diferencia muestra el espacio que existe para captar proyectos que actualmente se atienden desde el exterior.
Querétaro concentra alrededor del 40% del valor de la producción nacional de moldes, de acuerdo con Nava. El estado también cuenta con fabricantes y operaciones vinculadas con inyectoras de plástico, empresas automotrices, aeroespaciales y compañías de transformación, además de centros educativos y tecnológicos. El especialista consideró que uno de los principales pasos para aprovechar estas condiciones consiste en transformar los talleres en fábricas con estructuras productivas definidas, aun cuando se trate de empresas pequeñas, para aumentar productividad, capacidad y consistencia en sus procesos.
Daniela Calderón, directora general de HASCO México y América Latina, destacó que el país ya cuenta con personal especializado, maquinaria de alta tecnología, experiencia con clientes globales y una posición geográfica favorable. La diferencia frente a países con una larga trayectoria en la fabricación de moldes, como Alemania, Portugal o Italia, se encuentra principalmente en la estandarización y repetibilidad de los procesos. Para cerrar esa brecha, las empresas requieren documentar métodos, medir tolerancias, seleccionar materias primas y componentes bajo parámetros definidos y garantizar que el resultado pueda repetirse sin depender de quién opere la maquinaria.
Fabricantes mexicanos diversifican mercados e invierten en tecnología
Los cambios en los mercados también modificaron las estrategias de los fabricantes nacionales. Ing. Dolores Ledesma, gerente de Ventas de Moldes KAST, explicó que la industria automotriz llegó a representar cerca del 80% de las ventas de la compañía, mientras que el año pasado su participación se redujo a alrededor de 15%. Ante esta transformación, la empresa amplió su búsqueda de proyectos hacia los bienes de consumo, como productos de belleza, envases y artículos de uso cotidiano. Este segmento requiere moldes con alta precisión y ciclos muy cortos, capaces de producir millones de piezas, además de tiempos de desarrollo inferiores a los habituales en proyectos automotrices.
Moldes KAST también reforzó su infraestructura para responder a estas nuevas condiciones de mercado. La compañía instaló paneles solares en los 500 metros cuadrados de su planta y adquirió un centro de maquinado de alta velocidad para atender acabados que antes requerían mayores tiempos. Ledesma señaló que esta inversión permitió reducir hasta 80% los tiempos asociados con determinados procesos de acabado y ajuste. Por su parte, Ing. Anallely Arriola García, ingeniera de Ventas de Moyá, explicó que la empresa amplió su capacidad de dos a 11 máquinas de inyección y contempla nuevas inversiones para fortalecer su oferta de servicios, además de una diversificación hacia los sectores farmacéutico, alimenticio y de belleza.
El otro desafío para que México amplíe su participación en este mercado será contar con ingenieros, técnicos y especialistas en CNC, metrología, automatización, digitalización y diseño de moldes. Los participantes estimaron que la formación de un técnico con experiencia suficiente puede requerir entre 8 mil y 10 mil horas, cerca de cinco años de práctica, por lo que plantearon una mayor vinculación entre empresas y centros educativos, así como una expansión del modelo dual. Meximold 2026 buscará conectar estas necesidades de capital humano con proveedores de tecnología y fabricantes para que la industria mexicana incremente su capacidad de respuesta y una mayor proporción de los moldes que demanda la manufactura pueda producirse dentro del país.