México escaló del lugar 25 al 19 en el índice global de confianza para la inversión extranjera directa (IED) 2026, elaborado por Kearney, lo que refleja una mejora en la percepción internacional sobre su entorno de negocios en un contexto marcado por la reorganización del capital global.
El avance de seis posiciones coloca a México entre los mercados emergentes con mayor dinamismo, en un entorno donde las empresas globales ajustan sus estrategias para responder a factores como la tensión geopolítica, la política industrial y la competencia tecnológica.
Innovación, regulación y nearshoring impulsan el atractivo del país
El informe destaca que la mejora de México responde, en parte, a avances en la facilidad para hacer negocios, un factor clave para los inversionistas, que en el caso del país representa el 31% de los criterios de decisión.
Además, la implementación de la Ley Nacional para la Eliminación de Trámites Burocráticos, introducida en 2025, ha contribuido a generar un entorno más ágil y transparente para la inversión, lo que fortalece su posicionamiento frente a otros mercados emergentes.
México avanza en confianza de inversión en un entorno global más competitivo
A nivel global, el estudio subraya que las decisiones de inversión están cada vez más influenciadas por la capacidad tecnológica e innovación, que se posicionan como el principal factor para atraer capital, con un peso del 18% entre los ejecutivos encuestados.
En este contexto, México se beneficia de su papel como plataforma de nearshoring y hub manufacturero, en un escenario donde las empresas buscan diversificar riesgos y acercar sus operaciones a mercados estratégicos, especialmente en América del Norte.
El informe también señala que, aunque persisten riesgos como la volatilidad geopolítica y la incertidumbre económica global, los inversionistas mantienen una perspectiva activa y continúan redirigiendo capital hacia mercados con potencial de crecimiento, resiliencia y alineación con políticas industriales.
Con este avance, México refuerza su posicionamiento como destino estratégico de inversión en un entorno internacional que privilegia la innovación, la eficiencia regulatoria y la integración en cadenas globales de valor, factores que marcarán la competitividad en los próximos años.