El espíritu emprendedor se ha convertido en un motor clave para el crecimiento económico global. De acuerdo con un estudio realizado por Remitly, Sudáfrica ocupa el primer lugar mundial en mentalidad emprendedora con una puntuación de 46,18 sobre 60, seguida por Reino Unido (42,54) e Irlanda (42,17). México se encuentra en la posición número 14, con 40,19 puntos, consolidándose dentro del grupo de países con mayor determinación para emprender.
Factores que impulsan la mentalidad emprendedora
La investigación se basó en la escala grit desarrollada por la psicóloga Angela Duckworth, la cual mide la combinación de pasión, perseverancia y compromiso a largo plazo. Estos elementos son considerados pilares de la mentalidad emprendedora y permiten identificar el grado de resiliencia de los individuos frente a los retos de iniciar y sostener un negocio.
Los resultados destacan que, aunque Estados Unidos se ubica en la sexta posición global, existen fuertes diferencias entre sus estados. Arizona, Colorado y Connecticut presentan los niveles más altos de determinación emprendedora, superando a entidades tradicionalmente vinculadas con la innovación, como California y Nueva York.
Diferencias entre mentalidad y acción empresarial
El estudio también comparó el espíritu emprendedor con la creación real de empresas, revelando discrepancias notables. Estonia lidera en la formación de nuevas compañías gracias a su infraestructura digital y programas como el e-Residency, a pesar de situarse en el lugar 25 en mentalidad emprendedora. Chile, por su parte, muestra una diferencia positiva de 17 puntos, impulsado por políticas de apoyo y procesos ágiles de apertura de negocios.
En contraste, países como India y México destacan en mentalidad emprendedora, pero presentan brechas frente al número de nuevas empresas creadas, lo que refleja que el entorno institucional y financiero sigue siendo determinante para transformar ideas en negocios sostenibles.
México dentro del top 15 global
El hecho de que México figure en el lugar 14 a nivel mundial refleja una población con alta perseverancia y pasión por emprender, comparable a economías desarrolladas. No obstante, la diferencia entre actitud y resultados evidencia la necesidad de fortalecer factores como el acceso a financiamiento, simplificación regulatoria y programas de acompañamiento empresarial, elementos clave para consolidar el ecosistema emprendedor nacional.
En un contexto de transformación global y oportunidades derivadas del nearshoring, México cuenta con una base sólida de talento y determinación. Aprovechar esta mentalidad con políticas públicas e incentivos adecuados podría convertir al país en uno de los principales polos de emprendimiento e innovación en la próxima década.