La adopción de tecnologías asociadas a la Industria 4.0 en México continúa rezagada por una asimetría estructural entre trabajadores administrativos y operativos, de acuerdo con el estudio “México frente al imperativo de la transformación: El Camino hacia la Industria 4.0”, elaborado por Worky, donde se advierte una brecha en digitalización, así como en el uso de tecnología dentro de las organizaciones.
Brecha tecnológica y talento operativo
El informe señaló que, a pesar del avance del país en manufactura y su posición estratégica para el nearshoring, el 90% de las empresas aún no opera bajo los principios de digitalización industrial, y la principal barrera proviene de la falta de integración del talento operativo en los procesos tecnológicos.
Según el análisis, los perfiles administrativos ya se han incorporado a sistemas de automatización e inteligencia artificial. En contraste, la base operativa —que representa más del 70% de los trabajadores en México— permanece al margen.
Aunque ocho de cada diez empresas consideran que el pensamiento crítico será la habilidad más relevante, el 47% no evalúa competencias cognitivas en su personal operativo. Solo una de cada cuatro compañías cuenta con un plan formal de desarrollo para este segmento, frente al 14% en el caso del personal administrativo.
Esta diferencia, indica el estudio, genera un desbalance en el acceso a capacitación y limita la transición hacia modelos de producción basados en el conocimiento. En un entorno global que demanda habilidades digitales y cognitivas, la manufactura mexicana sigue sostenida principalmente por fuerza laboral manual.
Reformas laborales y digitalización
El informe también identificó que las recientes reformas laborales están acelerando la digitalización de procesos relacionados con la gestión del talento. El 65% de las empresas anticipa un incremento de costos por la reducción de la jornada laboral, el aumento de días de vacaciones y ajustes en turnos.
El impacto recae principalmente en áreas operativas, donde persisten procesos manuales como control de incidencias, nóminas y gestión de tiempos. Frente a este escenario, la presión regulatoria se ha convertido en un factor que impulsa a las organizaciones a formalizar sus sistemas de control y cumplimiento.
Guillermo Chagoyan, director comercial de Worky, señaló que este fenómeno funciona como “un catalizador incómodo, pero necesario”, al obligar a las compañías a profesionalizar la administración del talento operativo y elevar sus estándares de transparencia.
Niveles de madurez digital
Worky clasifica a las empresas mexicanas en cuatro niveles de digitalización:
• 25% mantiene procesos principalmente manuales.
• 40% ha iniciado etapas de digitalización, aunque el área de Recursos Humanos sigue enfocada en control y cumplimiento.
• 25% avanza hacia esquemas propios de Industria 4.0, con digitalización funcional.
• 10% utiliza IA y sistemas digitales de forma estratégica, con modelos predictivos orientados a la transformación operativa.
El estudio identificó una correlación directa entre madurez digital y estabilidad laboral. Las empresas con modelos avanzados reportan rotaciones inferiores al 10%, mientras que aquellas con procesos manuales o fragmentados superan el 30%, especialmente en personal operativo.
La automatización continúa siendo vista como una herramienta de eficiencia más que de desarrollo laboral. El 36% de las empresas la asocia con reducción de errores, mientras que solo el 3% la vincula con satisfacción o crecimiento del empleado.
Maya Dadoo, CEO de Worky, afirmó que el avance hacia la Industria 4.0 depende menos de infraestructura tecnológica y más de la modernización del talento: “México necesita reconfigurar la relación entre tecnología y talento operativo. Las máquinas no reemplazan personas, pero sí amplifican el valor de quienes saben trabajar con ellas”.
Los directivos consultados proyectan que, en los próximos cinco años, la manufactura evolucionará hacia modelos centrados en conocimiento y no únicamente en fuerza laboral. Para ello, las organizaciones deberán orientar la capacitación del personal operativo hacia habilidades híbridas, cognitivas y colaborativas.
Dadoo advirtió que el reto principal será cerrar la distancia entre los equipos administrativos y de planta. Sin esta convergencia en un mismo ecosistema digital, la Industria 4.0 podría consolidarse solo en niveles estratégicos, sin llegar a las líneas de producción donde se define la competitividad industrial del país.