México logró darle la vuelta a su balanza comercial en el primer semestre de 2025. Según cifras de COMCE Noreste con datos de INEGI, el país registró un superávit de 1,433 millones de dólares, después de haber enfrentado un déficit de 10,916 millones de dólares en el mismo periodo de 2024.
Este resultado responde a un dinamismo exportador superior al ritmo de las importaciones. Mientras las ventas al exterior crecieron 4.4%, las compras al extranjero apenas subieron 0.2%. El motor de este avance fue la industria manufacturera, que representa 90.5% de las exportaciones totales y que logró un incremento de 6.2% en el semestre.
Panorama exportador y desempeño sectorial
Dentro de este sector destaca la industria de maquinaria y equipo, con un crecimiento sobresaliente de 50.2% frente a 2024 y una participación de 21% en el total de manufacturas exportadas. En contraste, la industria automotriz, que concentra 33.4% de las exportaciones manufactureras, registró una caída de -4.7%, lo que refleja un reacomodo de fuerzas en los sectores líderes de comercio exterior.
Tipo de cambio y señales de inversión
El comportamiento también estuvo impulsado por un tipo de cambio más competitivo. En promedio, el peso mexicano pasó de 17.1 MXN/USD en 2024 a 19.9 MXN/USD en 2025, lo que favoreció la colocación de productos nacionales en mercados internacionales.
No obstante, las importaciones de bienes de capital cayeron -11%, lo cual coincide con una reducción de -21% en la inversión extranjera directa en el sector manufacturero. Este dato genera un contraste: mientras México exporta más, la llegada de capital productivo muestra señales de cautela.
Con todo, el balance general es positivo. El T-MEC y el cumplimiento de sus reglas de origen siguen siendo la plataforma que sostiene la competitividad mexicana. De cara al cierre de año, el desafío será consolidar esta tendencia sin descuidar la atracción de inversión que garantice capacidad productiva en el largo plazo.