A partir del 1° de agosto de 2025, Estados Unidos impondrá un arancel del 30% a todos los productos mexicanos, de acuerdo con un anuncio del expresidente Donald Trump, difundido a través de la red Truth Social en una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta decisión forma parte de una nueva ofensiva comercial que busca presionar al gobierno mexicano para intensificar sus acciones contra el tráfico de fentanilo.
Negociaciones para evitar impacto económico
La medida sustituiría al actual “arancel de emergencia” del 25% que aplica a productos que no cumplen con las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Sin embargo, se sumaría a los aranceles sectoriales ya vigentes, como el 50% en acero, 25% en aluminio y hasta 25% en automóviles sin certificación de origen.
El impacto potencial es profundo. Más del 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, siendo los sectores más vulnerables el automotriz, el eléctrico, el agrícola y la maquinaria. Frente a este escenario, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que México inició negociaciones con Estados Unidos desde el 11 de julio, con el objetivo de evitar la entrada en vigor de la medida.
“Resulta muy relevante haber establecido la vía y el espacio necesarios para resolver cualquier posibilidad de que entren en vigor nuevos aranceles el 1º de agosto. Es decir, México ya está en negociaciones”, declaró Ebrard.
Estabilidad comercial y señales del mercado
El gobierno mexicano busca proteger empleos y mantener la estabilidad comercial. Las primeras señales del sector financiero también reflejan preocupación. Aunque el banco Goldman Sachs mantuvo sin cambios su pronóstico de crecimiento nulo para México, advirtió un sesgo al alza condicionado al éxito de las negociaciones.
Por ahora, quedarían exentos del nuevo arancel los productos que ya cuentan con trato preferencial bajo el T-MEC, así como bienes de bajo valor, materiales informativos y donaciones humanitarias. No obstante, la situación sigue siendo incierta y dependerá del avance en las conversaciones diplomáticas.
Este episodio marca un nuevo capítulo en las relaciones comerciales entre ambos países, donde la diplomacia, el cumplimiento regulatorio y la visión estratégica serán claves para evitar un deterioro económico mayor en la región.