La competencia global con China, está redefiniendo las reglas del comercio y la innovación, y México tiene la oportunidad de consolidarse como un aliado estratégico dentro de América del Norte. Así lo destacó el Dr. Jacobo Ramos Folch, consultor de política internacional y profesor en la Universidad de Navarra, durante el panel “Perspectivas económicas, políticas y comerciales en el nuevo orden económico norteamericano” de las Juntas Internacionales COPARMEX 2025.
Soberanía tecnológica y cadenas de suministro: oportunidad para México
Desde su experiencia en la OCDE, Ramos subrayó que el gran desafío ya no es solo productivo, sino tecnológico: “China sin duda se está metiendo también en estos teléfonos móviles en todo el mundo; fortalecer la soberanía tecnológica desde un punto de vista de fortalecer las regiones es fundamental”. Añadió que hoy resulta crucial proteger datos, impulsar la ciberseguridad y asegurar el acceso a materiales críticos para las tecnologías limpias.
De acuerdo con Ramos, más del 50% de los materiales estratégicos usados en baterías y energías limpias provienen actualmente de China, lo que obliga a América del Norte a fortalecer sus cadenas de suministro. Este escenario abre una ventana para México: “Intentar adoptar una perspectiva regional a nivel de Unión Europea y también en América del Norte puede promover esa autonomía estratégica en sentido tecnológico”.
El especialista enfatizó que México puede aprovechar esta coyuntura para atraer inversión en innovación y talento. Retener a los profesionales jóvenes y crear condiciones para que quienes emigraron regresen es clave: “La importancia del desarrollo del talento y capital humano es fundamental… retener el talento y atraer al que se ha ido fuera”.
Capital humano, pymes y certidumbre regulatoria
Gabriela Siller coincidió en que la integración regional puede generar beneficios para México si se acompaña de inversión en infraestructura y certidumbre regulatoria. Aseguró que, a pesar de la incertidumbre, el país mantiene ventajas únicas para convertirse en un actor central en la transformación digital y tecnológica de América del Norte.
En este contexto, COPARMEX subrayó la importancia de que las pequeñas y medianas empresas mexicanas participen en esta transición. Con acceso a financiamiento y capacitación, podrían incorporarse más fácilmente a cadenas globales que demandan estándares ambientales, sociales y tecnológicos.
La conclusión es optimista: México no solo puede sortear los retos de la competencia internacional, sino convertirse en un pilar de la soberanía tecnológica norteamericana, y con ello generar crecimiento económico, empleos de calidad e innovación sostenible.