México se prepara para un nuevo capítulo en materia de comercio internacional. Con la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para iniciar en junio del próximo año y la reciente reforma aduanera en proceso de implementación, el país enfrenta retos y oportunidades históricas.
Durante su participación en la Convención de Index, el especialista en comercio exterior David Hurtado Badiola, socio de Jáuregui y Del Valle S.C., analizó los principales cambios que podrían definir el rumbo del sector industrial.
“El sector está dispuesto a actuar, invertir y participar, pero requiere una efectiva facilitación comercial para seguir siendo competitivo”, expresó.
Reforma aduanera: avance necesario, pero con cautela
Hurtado reconoció que la modernización aduanera impulsada por el Senado representa un paso importante hacia la digitalización de procesos y profesionalización de agentes aduanales, pero advirtió que el cambio debe implementarse con planeación y análisis de costos reales.
“No ha habido un análisis cuidadoso del costo que esto puede tener para el exportador, el importador o el agente aduanal. Si retrasa el flujo, otros países lo verán como una nueva barrera comercial”, explicó.
El experto señaló que muchas agencias aduanales y empresas no están aún preparadas para las inversiones tecnológicas requeridas, y que la improvisación podría afectar la competitividad del país.
Con más de 30 años de experiencia en comercio exterior, Hurtado recomendó que las empresas fortalezcan sus controles internos y expedientes aduaneros, dado que las nuevas disposiciones incrementarán las responsabilidades solidarias y las multas a los agentes y sus clientes.
“Las empresas deben estar listas para acreditar origen, clasificación arancelaria y valor. Es la única forma de protegerse ante las nuevas exigencias regulatorias”, apuntó.
Facilitación comercial: prioridad para el crecimiento
El especialista insistió en que el gobierno debe aterrizar las iniciativas de política pública en beneficios concretos, como procesos expeditos, atención oportuna y comunicación eficiente entre autoridades y empresas.
Reconoció los esfuerzos del Plan México y la visión de fortalecer el sello “Hecho en México”, pero advirtió que el éxito dependerá de agilizar trámites y eliminar la burocracia que encarece la operación industrial.
“Lo que el sector necesita beneficios concretos: correos y teléfonos que respondan, procedimientos claros y transparencia real”, enfatizó.
Pese a los desafíos, Hurtado Badiola destacó el optimismo del sector industrial mexicano, especialmente de las empresas maquiladoras y del programa IMMEX, que buscan adaptarse ante nuevos escenarios globales y los cambios en las reglas del comercio.
“El IMMEX representa un gran vehículo de comunicación entre autoridad y empresas”, concluyó.