La Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) reportó una recaudación histórica superior al billón de pesos al 14 de septiembre de 2025, un aumento real cercano al 18% frente a niveles previos comparables. El resultado se alcanzó sin necesidad de reformas fiscales, apoyado en tecnologías de inspección no intrusiva y un mayor control en las operaciones de comercio exterior.
El fortalecimiento del sistema aduanero ha permitido agilizar el flujo transfronterizo de mercancías, al tiempo que se refuerza la fiscalización para cerrar espacios a la evasión y elevar la certidumbre jurídica. Para exportadores e importadores, la eficiencia en los procesos representa menores tiempos de despacho, reducción de costos logísticos y mayor confiabilidad en la cadena de suministro.
En un contexto de nearshoring, la modernización de las aduanas mexicanas se traduce en una ventaja competitiva para atraer inversión y consolidar al país como plataforma de manufactura y distribución en Norteamérica.
La adopción de tecnología en los puntos de revisión, como equipos de escaneo y sistemas de análisis de riesgos, ha sido clave para alcanzar este desempeño. Estas herramientas permiten reducir inspecciones físicas y acelerar los cruces fronterizos, lo que beneficia a sectores estratégicos como el automotriz, el aeroespacial y el de dispositivos médicos, altamente dependientes de cadenas de suministro ágiles y confiables.
Para el sector privado, un sistema aduanero con mayor eficiencia y transparencia se traduce en condiciones más favorables para planear operaciones logísticas y cumplir con las reglas de origen del T-MEC. Esto posiciona a México con ventajas frente a otros destinos manufactureros y refuerza su papel como socio confiable en la integración productiva de Norteamérica.