Ante la inminente aprobación de la reforma que reducirá la jornada laboral en México, expertos recomiendan a las empresas de la industria manufacturera anticiparse al cambio y generar estrategias para enfrentar esta futura implementación como una oportunidad para elevar la productividad.
Jesús Peña Valdez, socio del despacho legal Cacheaux, Cavazos y Newton, señaló que, si bien la propuesta plantea una reducción gradual de las horas laboradas a la semana, las compañías deben comenzar a verla como una realidad y diseñar estrategias que les permitan optimizar tiempos y recursos.
“El cambio viene, y viene en serio. No se trata solo de contratar más personal, sino de volverse más eficientes, de hacer lo mismo o más con menos. Y eso solo se logra con planeación y capacitación”, afirmó el especialista.
La participación de la industria en la elaboración y aplicación de la reforma será uno de los puntos clave a la hora de definir legalmente la jornada de 40 horas, toda vez que podría considerar las horas efectivamente laboradas o bien incluir tiempos de descanso y comida, detalle que, si bien podría parecer un tecnicismo, tendrá profundas implicaciones en la operación diaria de las empresas.
A decir de Peña Valdez, en países como Chile y Colombia, donde ya se aplican jornadas de 40 horas, se mide el tiempo de trabajo real, no el tiempo total dentro del centro laboral. Por lo tanto, considera que México podría seguir esa ruta, lo cual exigiría una revisión detallada de los contratos colectivos, las rutinas internas y los acuerdos con sindicatos.
“La relación con el sindicato será clave. En muchos casos, el sindicato puede ser tu mejor aliado para implementar de forma ordenada y benéfica esta reforma”, indicó.
De acuerdo con el especialista, las empresas deben comenzar cuanto antes a desarrollar planes piloto, realizar corridas operativas y analizar escenarios. “No podemos esperar hasta que la reforma entre en vigor. Hay que empezar ya, incluso si solo es un rumor fuerte. El que se prepare desde ahora sabrá exactamente dónde está parado”, destacó.
Peña Valdez enfatizó que todas las empresas, grandes o pequeñas, tienen capacidad de adaptación; sin embargo, la diferencia estará en quién actúe primero. La capacitación interna, la claridad sobre necesidades reales y el uso eficiente del tiempo laboral serán primordiales.
Finalmente, explicó que la reforma no solo implica retos, sino que también puede ser una oportunidad para evolucionar como empleadores, modernizar procesos y construir ambientes laborales más eficientes y humanos.
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