La región binacional McAllen–Reynosa reafirma su posición como una de las plataformas industriales más competitivas y confiables de Norteamérica, respaldada por su integración productiva, estabilidad operativa y una cartera activa de proyectos de alto impacto, señaló Ralph García, director de Operaciones de la McAllen Economic Development Corporation (MEDC).
Aunque el inicio de 2026 mantiene las expectativas generadas por cambios en las políticas comerciales, así como por la revisión del TMEC, García explicó que la presencia coordinada de empresas en ambos lados de la frontera representa una ventaja estratégica para atender de manera eficiente al mercado estadounidense, optimizar costos y fortalecer las cadenas de suministro en un entorno altamente competitivo.
Actualmente, el MEDC desarrolla de tres a cuatro proyectos industriales de gran escala en McAllen, todos ellos con operaciones complementarias en México. Estos proyectos abarcan sectores estratégicos como el automotriz, dispositivos médicos y compañías proveedoras de industrias ya establecidas, lo que refleja la diversificación y madurez del ecosistema industrial regional.
En términos de impacto económico, la inversión proyectada en el corto y mediano plazo asciende a alrededor de mil millones de dólares, con la generación estimada de más de mil empleos, lo que fortalece la base productiva y el talento especializado de la región.
La solidez del corredor McAllen–Reynosa ha sido destacada por organismos financieros y económicos de referencia. Recientemente, en reunión con el equipo de MEDC, un representante de la Reserva Federal de Dallas subrayó que, en comparativos con otros mercados fronterizos, esta región ha mostrado mayor estabilidad, continuidad en la inversión y resiliencia industrial.
García enfatizó que factores como la experiencia manufacturera, la infraestructura logística, el acceso directo al mercado estadounidense y la colaboración binacional continúan posicionando a McAllen–Reynosa como un destino estratégico para nuevas inversiones, expansiones y procesos de nearshoring.
“La región ofrece certidumbre, competitividad y una integración transfronteriza probada, elementos clave para las empresas que buscan crecer en Norteamérica”, concluyó.