La Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera reporta que el volumen físico de la producción aumentó 1.6% mensual y 2.3% anual en junio de 2025. El personal ocupado retrocedió 0.2% mensual y 2.0% anual, mientras que las horas trabajadas se mantuvieron sin cambio. Las remuneraciones medias reales crecieron 0.7% mensual y 3.8% anual.
Motores de crecimiento en maquinaria, electrónicos y metalurgia
El desempeño por subsectores mostró dinamismo en actividades clave para la cadena exportadora. La fabricación de maquinaria y equipo registró un alza anual de 7.1% en producción; equipo de computación y componentes electrónicos, 5.3%; accesorios y aparatos eléctricos, 4.6%; e industrias metálicas básicas, 5.7%. Estas ramas sostienen la demanda de automatización, energía y electrificación que empresas en México atienden con creciente especialización.
Las remuneraciones medias reales subieron 4.2% anual para personal dependiente, con incrementos de 6.7% en prestaciones y 3.4% en salarios de personal obrero y técnico. El equilibrio entre mayores percepciones y estabilidad en horas trabajadas sugiere mejoras de productividad en segmentos que integran cadenas globales. Para empresas orientadas a Norteamérica, esto refuerza ventajas competitivas basadas en talento y cumplimiento operativo.
Costos laborales, resiliencia sectorial y oportunidades
La industria alimentaria creció 0.8% anual en producción y mantuvo estabilidad en empleo, lo que aporta resiliencia doméstica. En contraste, la fabricación de equipo de transporte reportó -0.2% anual en producción y una caída de -7.9% en personal, resultado que conviene monitorear ante ajustes de plataformas y reconfiguraciones de proveeduría. La diversificación hacia maquinaria, electrónicos y metalurgia compensa este bache sectorial.
El conjunto de plásticos y hule mostró ligera baja en producción (-0.2% anual), aunque conservó una base amplia de empleo. Papel, impresión y productos metálicos mantuvieron solidez en remuneraciones reales, lo que sostiene encadenamientos con empaque, construcción ligera y manufacturas intermedias. Estas tendencias favorecen a clústeres del Bajío y norte de México, donde proveedores medianos y MiPyMES capturan nuevos contratos.
Para la operación empresarial, el dato de horas trabajadas sin variación mensual junto con mayor salario real implica presiones de costos administrables mediante eficiencia, automatización y formación dual. La lectura para el segundo semestre apunta a continuidad del crecimiento en ramas tecnológicas y a oportunidades de sustitución de importaciones en componentes eléctricos y electrónicos.
En síntesis, México cerró junio con producción al alza, mejor ingreso real y un mapa sectorial que favorece inversiones en maquinaria, electrónicos y metalurgia. La agenda empresarial puede priorizar proveeduría local, certificaciones y electrificación para capturar pedidos de exportación y del mercado interno.