Manufactura mexicana enfrenta costos ocultos por desperdicios y mantenimiento: TBM

Israel Molina.
Agosto 24, 2026

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La industria manufacturera mexicana aún tiene margen para reducir costos asociados a desperdicios, paros y mantenimiento, particularmente aquellos que no aparecen de forma directa en los indicadores financieros de las empresas.

Durante el Mobil Talks Manufactura, realizado por ExxonMobil, Alberto Ochoa, vicepresidente regional para América Latina de TBM Consulting Group, señaló que las organizaciones suelen concentrarse en indicadores como el costo por litro, sin considerar el costo total de propiedad de los activos y las pérdidas vinculadas con transporte innecesario, inventarios, movimientos, sobreproducción, sobreprocesamiento y defectos.

A estos factores se suma el desaprovechamiento del talento, así como prácticas y políticas organizacionales que pueden afectar la productividad y la eficiencia de las operaciones. “Los costos ocultos típicamente son esos desperdicios que muchas organizaciones no ven. Hay que saber ver los desperdicios en sus sistemas productivos”.

El especialista señaló que otra fuente de pérdidas se encuentra en la información que las compañías no analizan para identificar las causas de fondo de una falla. Indicó que herramientas como los cinco porqués y los análisis de pérdidas permiten determinar la probabilidad y severidad de incidentes, incluidos aquellos relacionados con problemas de mantenimiento o lubricación.

 

Decisiones de corto plazo afectan el desempeño de los activos industriales

Ochoa consideró que parte de la industria mexicana todavía aborda el mantenimiento y la eficiencia desde una perspectiva de corto plazo, priorizando la reducción inmediata de costos sobre el desempeño futuro de los activos. “Están hipotecando el futuro por tomar decisiones financieras del corto plazo para salvar el mes, para salvar el trimestre, pero no están viendo más allá”.

Por ello, planteó que las empresas deben evaluar sus operaciones bajo una perspectiva de largo plazo y analizar las tendencias de desempeño más allá de un ejercicio fiscal.

El ejecutivo sostuvo que existe una oportunidad relevante para elevar la productividad de las plantas mexicanas sin requerir necesariamente grandes inversiones, siempre que exista disciplina para identificar desperdicios y ejecutar cambios operativos.

La incorporación de automatización, Internet Industrial de las Cosas (IIoT) e inteligencia artificial también representa un reto para las organizaciones. De acuerdo con Ochoa, algunas empresas están adoptando estas tecnologías sin haber establecido previamente procesos estandarizados. “Están queriendo poner la tecnología porque está de moda y es como querer poner la carreta delante de los caballos”.

Su recomendación parte de regresar a los fundamentos operativos: definir una filosofía de trabajo, contar con personal capacitado, establecer procesos estándar y determinar qué significa hacer correctamente una operación antes de digitalizarla.

El reto tampoco termina con la generación de datos. Las empresas deben desarrollar capacidades para interpretar la información y convertirla en decisiones operativas. “Ya junté mis datos, ya junté los del fabricante, ya junté los datos públicos y ahora, ¿qué hago? Pues ahora hay que tomar decisiones, ahora hay que actuar. Hay que saber interpretar los datos”.

 

Mantenimiento predictivo y talento fortalecen la productividad industrial

El tránsito hacia modelos de mantenimiento predictivo requiere, según Ochoa, una evolución gradual que inicia con el control de los fundamentos operativos y el desarrollo de autonomía entre los trabajadores.

El objetivo es dejar atrás el mantenimiento correctivo, basado en atender las fallas una vez que ocurren, avanzar hacia esquemas preventivos y utilizar posteriormente datos para anticipar posibles problemas.

Para ello, consideró necesario que los trabajadores tengan facultades para realizar actividades de mantenimiento, lubricación y calibración, además de identificar desviaciones y reportarlas oportunamente.

La estrategia, dijo, debe avanzar hacia un modelo de mantenimiento autónomo, donde los operadores puedan regresar los equipos a sus estándares y límites de control sin depender exclusivamente de áreas especializadas.

“Tenemos que empoderar a la gente para eso y decirle que sí está en su descripción de puesto y que sí está dentro de los límites de decisión que pueden tomar”.

La retención del personal también está relacionada con la productividad de las plantas. Ochoa señaló que la competencia por trabajadores entre empresas puede convertirse en una guerra salarial cuando las organizaciones no logran construir una relación de largo plazo con sus colaboradores.

Para reducir la rotación, planteó que las compañías deben comunicar con claridad su propósito, capacitar a sus trabajadores y otorgarles mayores niveles de autonomía. “Tenemos que trabajar mucho en la gente para generar esa lealtad, pero justo lo que a las empresas les hace falta todavía ver es que eso se paga solito”.

Desde su perspectiva, una estrategia de manufactura competitiva requiere integrar tres elementos: procesos estandarizados, tecnología utilizada con un propósito definido y talento capacitado y empoderado.

La combinación permitiría a las empresas pasar de una operación enfocada en apagar fallas a otra capaz de anticiparlas, utilizar los datos para decidir y mantener una mayor continuidad operativa.


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