La industria manufacturera mexicana registró un crecimiento anual de 1.4% en 2025 respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con cifras oficiales del INEGI, y se consolidó como uno de los subsectores con desempeño positivo.
El avance, aunque moderado, coloca nuevas exigencias sobre la continuidad operativa, la eficiencia y la gestión de riesgos en plantas y cadenas de suministro, particularmente con márgenes más ajustados y mayor presión competitiva.
Gestión de riesgos en manufactura: prioridad ante mayor presión operativa
La compañía chilena con operación en México, ZYGHT, reveló que el incremento en la actividad manufacturera obliga a las organizaciones a fortalecer sus capacidades de monitoreo en tiempo real, trazabilidad de procesos y mecanismos de anticipación de fallas que puedan afectar la producción y la calidad.
“Nos hemos dado cuenta de que, incluso cuando el crecimiento es moderado, los márgenes de operación se vuelven más estrechos y cualquier interrupción puede generar impactos significativos. Las empresas requieren visibilidad constante de sus procesos para detectar señales tempranas de riesgo y actuar con rapidez”, señaló Sergio Delgado, country manager de ZYGHT en México.
El especialista indicó que, para sostener el crecimiento, las compañías deben incorporar soluciones que respalden la eficiencia y la seguridad operativa, así como la toma de decisiones basada en información actualizada, lo que permite mayor flexibilidad ante entornos cambiantes.
Digitalización y resiliencia: claves para la continuidad operativa en 2025
La digitalización de la gestión de riesgos y la captura estructurada de datos operativos permiten migrar de esquemas reactivos a modelos proactivos y predictivos. Este cambio reduce la dependencia de procesos manuales y facilita la identificación temprana de desviaciones en entornos productivos complejos.
En particular, el monitoreo continuo de variables críticas —desde desempeño de maquinaria hasta cumplimiento de protocolos de seguridad— se vuelve un componente central para asegurar la estabilidad en operaciones con múltiples líneas de producción y altos volúmenes de manufactura.
“Digitalizar la gestión de la seguridad de manera corporativa es clave hoy en día, ya que permite asegurar la continuidad operacional de los procesos al controlar los riesgos con mayor efectividad y, al mismo tiempo, trabajar en la cultura de seguridad dentro de la empresa”, agregó Delgado.
El crecimiento de 1.4% confirma que la manufactura mantiene dinamismo relativo dentro del panorama industrial nacional. Sin embargo, la competencia global, las cadenas de suministro interconectadas y las exigencias regulatorias crecientes elevan la necesidad de fortalecer la trazabilidad y la resiliencia operativa.
En este escenario, la incorporación de herramientas digitales de gestión y análisis en tiempo real se perfila como un habilitador para sostener la productividad, minimizar interrupciones y consolidar la competitividad del sector manufacturero mexicano.