La industria aeroespacial en México ha consolidado su presencia como un sector estratégico dentro del aparato manufacturero orientado a la exportación, gracias a su capacidad tecnológica, altos estándares de calidad y creciente integración en cadenas globales de suministro. Para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), este segmento apunta a fortalecer su competitividad regional para captar más inversión y ampliar su participación en mercados internacionales.
Con base en datos de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA), actualmente, el sector aeroespacial mexicano está compuesto por más de 350 empresas, genera cerca de 60,000 empleos especializados y mantiene exportaciones anuales superiores a 9,000 millones de dólares. La mayoría de las compañías se ubican en estados como Querétaro, Chihuahua, Baja California y Sonora, que se han consolidado como hubs de manufactura de alta precisión para la industria.
“La industria aeroespacial está enfocada a la exportación de productos desde México para el mundo. Es una parte importante del sector manufacturero del país”, afirmó Luis Lizcano, presidente ejecutivo de la FEMIA, durante la 50ª Convención Nacional de Index.
Estas cifras reflejan también la importancia estratégica del T-MEC. De acuerdo con estimaciones del sector, más del 80% de los productos aeroespaciales manufacturados en México se destinan a Estados Unidos y Canadá, lo que subraya la relevancia de la integración regional para sostener y ampliar el comercio intrarregional.
T-MEC como motor de integración y competitividad
En el marco de la revisión del T-MEC, la industria aeroespacial mexicana presentó a la Secretaría de Economía una serie de propuestas orientadas a fortalecer la competitividad regional y fomentar una mayor integración productiva en Norteamérica. “Buscamos que no solo México, sino toda la región, sea mucho más competitiva a nivel global”, señaló Lizcano.
La revisión del tratado comercial representa una oportunidad para ajustar mecanismos que faciliten la expansión de cadenas de valor, impulsen inversión y promuevan la movilidad de talento altamente especializado. La industria aeroespacial demanda certificaciones estrictas, preparación técnica avanzada y estándares globales que, una vez cumplidos, “ofrecen grandes beneficios económicos y de desarrollo”, apuntó el presidente.
Manufactura de alta precisión y talento especializado
La manufactura aeroespacial requiere procesos regulados, capital humano con capacidades técnicas avanzadas y cumplimiento de normativas internacionales. México ha desarrollado centros de formación técnica y universitaria especializados para atender esa demanda, con programas enfocados en ingeniería, diseño y control de calidad aeronáutica.
“El reto continuo que tenemos es el talento humano, porque toda esta tecnología finalmente la opera talento humano y lo que necesitamos seguir desarrollando es precisamente ese capital especializado”.
El fenómeno de nearshoring ha potenciado además la industria aeroespacial en México, al atraer inversiones y fomentar reinversiones en plantas existentes. Empresas globales han optado por relocalizar parte de sus operaciones más cerca de los principales mercados de consumo en Norteamérica, aprovechando la proximidad geográfica, costos competitivos y talento local.
Proyectos recientes muestran cómo este impulso industrial se traduce en producción, investigación y diseño, al ampliar actividades de ingeniería que agregan valor a la cadena productiva.
“El sector representa una oportunidad económica de alto valor agregado; no es inaccesible, pero requiere estar listo para competir”, concluyó Luis Lizcano, al enfatizar la necesidad de avanzar en capacidades técnicas, inversión y articulación regional.