La lubricación industrial dejó de ser un componente asociado únicamente al mantenimiento de maquinaria y se convirtió en una variable con impacto directo en los costos de producción, la eficiencia energética y la continuidad operativa de las plantas manufactureras.
Durante Mobil Talks Manufactura, realizado en Querétaro bajo el concepto “Precisión que maximiza tu productividad”, Rubén Baca, gerente de Ingeniería para México, Centroamérica y el Caribe de ExxonMobil, explicó que los procesos industriales actuales demandan equipos capaces de operar a mayores velocidades, temperaturas y cargas, lo que incrementa la exigencia sobre los componentes y hace necesaria una estrategia de lubricación más precisa.
“Buscamos que esa tecnología realmente trabaje para nosotros, para hacer que dure más tiempo esa tecnología dentro de los equipos, protegiendo, mejorando la confiabilidad y obviamente extendiendo esa continuidad operativa”.
Baca señaló que el uso de lubricantes adecuados permite disminuir la fricción entre componentes y prolongar la vida útil de engranes, rodamientos, pistones y otros elementos sometidos a condiciones severas de operación.
La estrategia también debe evaluarse desde el Costo Total de Propiedad (TCO), que incorpora variables como producción, mantenimiento, consumo energético, refacciones y mano de obra, además del costo directo del lubricante.
El ahorro energético amplía el impacto de la lubricación industrial
Para ExxonMobil, reducir el costo de mantenimiento no significa necesariamente adquirir el lubricante de menor precio, sino utilizar tecnologías capaces de generar ahorros durante el ciclo operativo del equipo.
Baca destacó que algunos productos pueden generar reducciones de entre 3.6 y 4% en el consumo de energía, dependiendo de la aplicación y las condiciones de operación. “Anualizas el costo de la energía de un 4% de reducción y, créeme, que los lubricantes se pagan solos, aunque utilices el lubricante de la mejor tecnología”.
La ecuación también considera el reemplazo de componentes. Una refacción almacenada representa un costo para la empresa, incluso antes de ser utilizada, mientras que extender la vida útil de los componentes permite disminuir compras, inventarios y paros relacionados con reparaciones.
Por ello, la lubricación se integra a una estrategia orientada a producir más con los mismos recursos, al reducir fricción, consumo energético, desgaste y frecuencia de intervención.
Mantenimiento predictivo usa sensores para anticipar fallas
La evolución tecnológica de las plantas también está modificando la manera de monitorear los equipos. Baca explicó que ExxonMobil trabaja en soluciones vinculadas con telemetría y sensores capaces de obtener información sobre la condición del lubricante y el comportamiento de la maquinaria.
El objetivo es utilizar esos datos para detectar desviaciones antes de que deriven en daños prematuros. “Cuando tengas una desviación en uno de los parámetros, ya tienes información valiosa para tomar una decisión basada en una condición”.
Este enfoque permite programar intervenciones de mantenimiento con anticipación, en lugar de esperar una falla que provoque un paro no planeado.
El ejecutivo reconoció que no es posible eliminar completamente las fallas, pero sí reducir su frecuencia y, principalmente, mejorar la capacidad de las empresas para anticiparlas y planear las intervenciones.
Baca planteó que las estrategias de lubricación industrial deben vincularse con tres objetivos: productividad, seguridad y desempeño ambiental.
En materia de productividad, el objetivo es maximizar la disponibilidad de los equipos y contribuir al cumplimiento de las metas de producción.
En seguridad, una mayor protección de los componentes puede reducir la necesidad de intervenciones frecuentes y, con ello, disminuir la exposición de los trabajadores a la interacción directa con maquinaria.
El tercer elemento corresponde al impacto ambiental. Al extender los periodos de operación del lubricante, las empresas pueden reducir la cantidad de aceite que debe ser reemplazado y posteriormente gestionado como residuo.
“Buscamos por ese lado también conectar con el medio ambiente al hacer que los lubricantes duren más tiempo operando y que desechemos menos lubricante”.
Para Baca, la tendencia de la manufactura hacia procesos más automatizados y conectados abre una oportunidad para integrar la lubricación dentro de los sistemas de monitoreo de las plantas, convirtiendo la condición del aceite en una fuente adicional de información para la toma de decisiones.
Así, la lubricación pasa de ser un insumo de mantenimiento a formar parte de una estrategia más amplia de confiabilidad de activos, eficiencia energética y continuidad productiva.