En el sector manufacturero, el reto para las mujeres ya no se limita a la brecha salarial. Para Zelina Fernández, presidenta de Index Nuevo León, el verdadero desafío es que sean más las que lleguen a puestos de liderazgo.
Actualmente, la participación femenina representa alrededor del 30% de la fuerza laboral en puestos operativos dentro de la industria; sin embargo, esta proporción se reduce a medida que aumenta el nivel de responsabilidad: solo el 10% ocupa posiciones gerenciales y menos del 4% llega a cargos de dirección o CEO.
Retos para ampliar el liderazgo femenino en la industria
Este y otros desafíos, que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral, fueron abordados en el panel Liderazgo Femenino de Alto Impacto, realizado en el marco del foro Mujeres Líderes: Presente y Futuro, organizado por la Cámara de Comercio de Canadá Capítulo Monterrey (CamCham Mty). Durante el encuentro, la directiva de Index compartió reflexiones y experiencias junto con Clara Luz Flores, titular de la Unidad de Asuntos Religiosos y Prevención Social de la Secretaría de Gobernación, sobre los retos que aún persisten para ampliar la participación femenina en posiciones de liderazgo.
Programas para impulsar el desarrollo de mujeres en manufactura
Aunque en los últimos años se han registrado avances en la inclusión de mujeres dentro de la industria manufacturera, todavía es necesario fortalecer programas de liderazgo y esquemas laborales flexibles que impulsen su crecimiento dentro de las empresas. Por ello, Index Nuevo León creó el Comité de Mujeres en la Manufactura, desde el cual, junto con sus empresas afiliadas, promueve políticas enfocadas en bienestar, salud y desarrollo, a través de diplomados, mentorías y programas para fortalecer habilidades técnicas.
Otra parte importante es fomentar la cultura de liderazgo en las estudiantes que están próximas a integrarse al sector, y despertar en ellas esa visión de crecimiento dentro de la industria.
Parte de la desigualdad entre hombres y mujeres en la industria proviene de estigmas arraigados en algunos procesos y posiciones que todavía se perciben como exclusivos para hombres. Esta visión limita las oportunidades para que más mujeres accedan a esas áreas o reciban el seguimiento necesario para desarrollarse, pese a que cuentan con las capacidades para desempeñarlas.
“La semana pasada convivimos con un caso de éxito en una visita a una planta de manufactura automotriz; esa chica comenzó en soldadura y con mucho miedo, y también enfrentó burlas. Después se capacitó porque necesitaba ese trabajo. Hoy es la gerente de planta de la división aquí en Monterrey”, relató.
Como ella, muchas mujeres han logrado desarrollarse desde posiciones operativas hasta cargos directivos, ejemplos que consideró importante visibilizar para que puedan replicarse en otras industrias.
Clara Luz Flores coincidió en que a muchas mujeres de su generación les tocó abrir camino en distintos espacios de liderazgo, y en varios casos fueron las primeras en ocupar ciertos cargos. Esto implicó asumir la responsabilidad de hacer bien su trabajo y convertirse en ejemplo para las siguientes generaciones. Señaló que espera que, con el tiempo, la lucha por la igualdad y el liderazgo femenino deje de ser un tema en construcción y se convierta en un referente histórico de los avances logrados.
“Muchas de nuestra generación no pensamos que íbamos a llegar a ver una mujer presidenta, lo veíamos lejano y hoy a mi hija le parece algo normal. Es algo increíble”, aseguró.