La manufactura atraviesa una de las transformaciones más profundas de las últimas décadas. Factores geopolíticos, la reorganización de las cadenas globales de suministro, el auge y la desaceleración del nearshoring, así como la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), han modificado las reglas bajo las que operan las empresas industriales.
Pedro Castillo, vicepresidente en Therma-Tron-X, Inc. en USA y managing director en TTX México, comentó que, este nuevo escenario obliga a las compañías a replantear su estrategia, ya que la competitividad dependerá menos del contexto externo y más de la capacidad de innovar y tomar decisiones de largo plazo.
“La manufactura se ha transformado desde muchos frentes. Ya no hablamos únicamente de procesos técnicos o comerciales; hoy la geopolítica, los mercados y la economía global influyen directamente en la manera en que las industrias se organizan y compiten”.
El legado del nearshoring
Castillo considera que el fenómeno del nearshoring abrió oportunidades sin precedentes para México, pero también evidenció diferencias importantes entre las empresas que aprovecharon ese crecimiento para fortalecerse y aquellas que concentraron sus esfuerzos únicamente en atender la demanda inmediata.
“El nearshoring dejó cosas muy buenas, pero también dejó secuelas. Hay empresas que capitalizaron ese momento y hoy siguen creciendo, mientras que otras enfrentan una especie de resaca y buscan alternativas para mantenerse a flote”.
A su juicio, el desempeño actual de muchas compañías refleja las decisiones tomadas hace cuatro o cinco años, particularmente en materia de inversión e innovación.
“Cuando llega un periodo de abundancia, las empresas mejor preparadas son las que piensan en el futuro. Otras prefieren convertir ese beneficio en resultados inmediatos y hoy enfrentan mayores dificultades para adaptarse”.
Asociaciones, un factor de competitividad
Con una amplia trayectoria colaborando con organismos industriales nacionales e internacionales, Castillo destacó el papel que desempeñan las asociaciones para fortalecer sectores como el automotriz, aeroespacial, metalmecánico, electrodomésticos y manufactura avanzada.
Explicó que estos organismos funcionan como espacios de colaboración donde las empresas pueden acceder a capacitación, conocimiento, tecnología y oportunidades de negocio, aunque advirtió que obtener beneficios depende del involucramiento activo de sus integrantes.
“Muchas empresas creen que basta con pagar una membresía para que las oportunidades lleguen solas. Las asociaciones generan valor cuando las empresas participan, aprovechan sus recursos y tienen claro qué buscan conseguir”.
Un puente para la industria hispanohablante
Como fundador del Capítulo en Español de la entonces Chemical Coaters Association International —hoy Industrial Finishing & Coatings Association—, Castillo expresó que la iniciativa surgió inicialmente para atender las necesidades del mercado hispano en Estados Unidos, donde existía una demanda creciente de capacitación técnica especializada en español.
Sin embargo, la respuesta superó las expectativas y atrajo a profesionales de distintos países de América Latina. “Fue un proyecto construido entre competidores que decidimos dejar de lado los intereses de nuestras empresas para trabajar por el fortalecimiento de toda una industria. Esa colaboración fue uno de los mayores aprendizajes que me ha dejado mi carrera”.
Una industria de contrastes
Sobre el panorama actual del sector de acabados superficiales, Castillo aseguró que México vive un momento de contrastes.
Mientras algunas empresas continúan ampliando operaciones, adquiriendo nuevas compañías e integrándose verticalmente, otras enfrentan un ambiente mucho más complejo derivado de la desaceleración económica y de la incertidumbre internacional.
“Hoy no se puede decir simplemente que a la industria le va bien o le va mal. Hay empresas que viven un momento extraordinario y otras que están bajo una fuerte presión. Ambas realidades conviven al mismo tiempo”.
En ese sentido, reiteró que el desempeño de cada organización responde principalmente a la calidad de las decisiones estratégicas tomadas antes del auge del nearshoring.
Innovar antes de que llegue la siguiente crisis
Para Castillo, la innovación seguirá siendo el principal diferenciador competitivo durante los próximos años, aunque reconoció que se trata de uno de los conceptos más utilizados y, al mismo tiempo, menos comprendidos dentro del sector industrial.
“La innovación no es un discurso bonito. Es difícil, requiere inversión y supone asumir riesgos. Significa apostar por algo que nunca antes se ha hecho y aceptar que puede funcionar o no”.
No obstante, sostuvo que mantener una estrategia permanente de innovación permite a las empresas diversificar mercados, desarrollar nuevos productos y reaccionar con mayor rapidez cuando la economía entra en procesos de desaceleración.
“México y Latinoamérica son regiones acostumbradas a los ciclos económicos. Salimos de una crisis, llega un periodo de bonanza y después aparece otro factor externo que vuelve a cambiar el panorama. Las empresas deben prepararse para esa realidad”.
Liderazgo con visión estratégica
El autor del libro Estrategas Operativos afirmó que el principal desafío para los líderes industriales consiste en definir prioridades claras que permitan equilibrar las necesidades de corto plazo con las inversiones que garantizarán la competitividad futura.
A su juicio, la calidad de las decisiones de inversión termina determinando la capacidad de una empresa para enfrentar los momentos más complejos. “Las inversiones deben realizarse de forma informada y estratégica. Cuando llegan tiempos difíciles, esas decisiones pueden convertirse en la herramienta que permita salir adelante o, por el contrario, profundizar los problemas”.
Asimismo, señaló que los líderes deben establecer con claridad qué variables son prioritarias para su organización —calidad, costos, clientes, logística o posicionamiento— y definir cómo actuar cuando sea necesario sacrificar alguna de ellas.
Manufactura mexicana más innovadora y sustentable
Castillo prevé que durante la próxima década la industria manufacturera mexicana avanzará hacia modelos más sustentables, tecnológicamente integrados y alineados con los estándares internacionales.
Consideró que las empresas enfrentarán mayores exigencias en materia ambiental, certificaciones, digitalización y adopción de nuevas tecnologías, elementos que serán determinantes para atraer inversión extranjera.
“La sustentabilidad ya forma parte de la estrategia de muchas compañías. Algunas la han incorporado porque entienden su valor y otras todavía la ven como un requisito, pero la tendencia es irreversible”.
Finalmente, aseguró que México mantendrá su posición como uno de los principales destinos manufactureros de Norteamérica gracias a su integración con Estados Unidos, aunque insistió en que la innovación será el factor que marcará la diferencia entre las empresas que continúen creciendo y aquellas que pierdan competitividad.
“Los momentos difíciles seguirán apareciendo. Lo importante es que las empresas mantengan la innovación como parte permanente de su estrategia, porque será la herramienta que les permitirá adaptarse a los cambios y aprovechar las oportunidades que vienen”.