La creciente demanda de vehículos eléctricos, incentivos gubernamentales y normativas para expandir la capacidad de producción han impulsado el rápido crecimiento de las baterías. Sin embargo, nuevos desafíos, como la competencia, la fluctuación de precios y problemas de exceso de capacidad, exigen una adaptación estratégica basada en la digitalización, comentó Puneet Sinha, de Siemens Digital Industries Software.
“La digitalización no solo mejora los procesos actuales, sino que impulsa la innovación y la adopción de tecnologías de baterías de próxima generación”, afirmó Sinha. Las herramientas digitales, como los gemelos digitales y la inteligencia artificial (IA), permiten reducir tasas de desecho, optimizar operaciones y detectar problemas de calidad desde las etapas iniciales del proceso.
Avances tecnológicos
El reto de la eficiencia en la producción es crucial para el sector, donde las tasas de desecho pueden alcanzar hasta el 40% en instalaciones nuevas y entre 10% y 15% en operaciones maduras. Reducir estas cifras tiene el potencial de ahorrar miles de millones de dólares a gran escala. Sinha subrayó que las tecnologías digitales permiten identificar y solucionar cuellos de botella y problemas de calidad en tiempo real, transformando los talleres en espacios más eficientes.
Además, la digitalización está acelerando la adopción de tecnologías emergentes como las baterías de iones de sodio y de estado sólido. “Estas innovaciones ofrecen un enorme potencial en términos de rendimiento y costo, y su desarrollo es más rápido gracias a herramientas digitales que simulan y optimizan diseños antes de su producción”, explicó Sinha.
La sostenibilidad y la digitalización van de la mano en el sector. La demanda de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) podría quintuplicarse para 2030, impulsada por la descarbonización de las redes eléctricas y las crecientes necesidades energéticas de centros de datos y sistemas de inteligencia artificial. Estos sistemas son complejos y requieren soluciones digitales para gestionar inventarios y cadenas de suministro, esenciales para una producción escalable.
“Las herramientas digitales no solo hacen más eficientes los procesos actuales, sino que ayudan a las empresas a ser más flexibles y a reorientar sus operaciones hacia nuevas oportunidades del mercado”, concluyó Sinha.